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Gaza esconde bajo tierra el tráfico de armas

túneles para el contrabando

Domingo 13 de abril de 2008
En estos momentos los túneles son un salvavidas para la población de la Franja, que sufre el bloqueo israelí desde hace meses, y proveen desde tabaco, alcohol, ropa, piezas de coches hasta Viagra, y por supuesto, armas. A pesar de que se llevan usando durante dos décadas, su actividad se ha incrementado desde que el aislamiento de Gaza se endureció y los envíos de ayuda humanitaria se han reducido a la mínima expresión. Al menos una vez por semana hay noticias en la prensa israelí sobre el sepultamiento de algún contrabandista o los esfuerzos del ejército israelí para encontrar y destruir los túneles.

Pero por mucho que el ejército se empeñe en acabar con ellos, lo cierto es que se han convertido en un negocio tan fructífero para los que se dedican al estraperlo, que cada vez que los israelíes derrumban uno, enseguida se excava otro. Además es muy difícil evitar que aparezcan más, porque se suelen horadar en las casas o en los huertos de los vecinos que también reciben una porción de los beneficios, así que los contrabandistas nunca tienen problemas para empezar uno nuevo.

Los israelíes culpan al gobierno egipcio de no poner demasiado empeño en vigilar y evitar la proliferación de estos túneles. No es tan fácil, ya que estos corredores suponen un balón de oxígeno para la ahogada Gaza, y aunque se venden a precios desorbitantes en el mercado negro, a muchos les costaría el doble aguantar el bloqueo sin su paquete diario de cigarrillos. Hosni Mubarak, el presidente egipcio, lo sabe. También sabe que sin estos túneles puede volver a ocurrir lo que pasó en enero, cuando Hamás echó abajo la valla que separa Gaza de Egipto y miles de personas cruzaron la frontera para comprar provisiones, ya que según los habitantes de la Franja la situación era insostenible.

Mubarak también sabe, probablemente, que las familias que se ocupan del contrabando entre los dos países, al más puro estilo mafioso, no se iban a quedar de brazos cruzados. Las principales familias que se encargan de este negocio son los Abu Samhadana y los Abu Rish, ambas de origen beduino. También se llegó a acusar a Arafat de estar implicado en el contrabando de los túneles, aunque nunca se pudo demostrar. Estas familias han amasado verdaderas fortunas en unos veinte años y no van a dejar que su emporio contrabandístico se derrumbe fácilmente.

Este negocio además mantiene a cientos de familias que de otra forma no tendrían ninguna otra opción laboral. Por eso, por mucho que el ejército israelí intente acabar con el contrabando, sea de cigarros, Viagra o Kalashnikovs, siempre perderá en este juego. Porque para los que se dedican al contrabando en Gaza, lo que está en juego es mucho, mucho dinero.

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