Olli Rehn califica de "muy difícil" la situación en España y pide más ajustes y reformas
Viernes 30 de marzo de 2012
Este viernes ven la luz los presupuestos más austeros de la democracia. En ellos, se espera una mayor carga fiscal y un gasto ministerial muy inferior. El Gobierno los presenta las cuentas con el objetivo de una buena acogida en Bruselas y en la línea de las recientes reformas, encaminadas a reducir el elevado déficit.
El Gobierno aprueba este viernes los Presupuestos más austeros de la democracia con subidas fiscales y un recorte del 15% del gasto de los ministerios para hacer frente a la crisis económica que atraviesa el país y reducir el déficit desde el 8,5% de 2011 al 5,3% pactado con Bruselas. Éste es principal objetivo del equipo de Mariano Rajoy, que ve la reducción del saldo negativo de las cuentas públicas como instrumento necesario y primordial para alcanzar la recuperación económica.
Reducir el déficit desde el 8,5% al 5,3% obliga a realizar un ajuste de más de tres puntos en un solo ejercicio, lo que supone recortar el desvío de las cuentas en unos 35.000 millones de euros, aunque algunos analistas sitúan esta cifra más próxima a los 60.000 millones, como Funcas o Fedea.
Uno de los primeros pasos que dio el Ejecutivo 'popular' al llegar a La Moncloa fue prorrogar el Presupuesto del año anterior con cambios que le sirvieron para recortar el déficit en casi 15.000 millones a través de una subida del IRPF y del IBI por más de 6.000 millones y una reducción del gasto de unos 8.000 millones.
Este recorte deja el inesperado déficit del 8,5% en el 6%, pero queda por delante un ajuste de cerca de 20.000 millones a repartir entre todas las administraciones. Del total, el Estado pretende al menos asumir 5.000 millones con medidas que estarán incluidas en la Ley de Presupuestos. Entre estas medidas, el Gobierno previsiblemente incluirá cambios en las grandes figuras tributarias, salvo IRPF e IVA, para mejorar una recaudación que no remonta, así como reducciones de gasto en casi todas las partidas del Presupuesto, menos las pensiones.
De esta forma, el Gobierno no tendrá más remedio que reducir hasta un 40% la inversión pública y el gasto de los ministerios, que caerá un 15% de media. Además, volverá a congelar el sueldo de los funcionarios, ya que reducirlo perjudicaría aún más a un consumo totalmente estancado. De hecho, el propio presidente del Gobierno ha dicho que no quiere elevar la fiscalidad del consumo para no dañar la recuperación, aunque también ha dejado claro que el Presupuesto aún no está cerrado.
En cualquier caso, el equipo económico de Mariano Rajoy ha asegurado en numerosas ocasiones que no es partidario de elevar los impuestos, aunque sí de hacer reformas parciales dentro de los grandes tributos para conseguir contribuciones más equilibradas y mejor ponderadas entre los agentes económicos.
El Impuesto de Sociedades es uno de lo que probablemente serán retocados, ya que el Gobierno ha puesto de manifiesto su intención de limitar las deducciones y exenciones del tributo que permiten a las empresas reducir a más de la mitad el tipo que finalmente pagan.
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