José Antonio Ruiz | Viernes 30 de marzo de 2012
Mi vecina, pretty woman divina de la muerte pero más en la línea retro indescriptible de Las Supremas de Móstoles, chica Almodóvar superstar a poco que se anime a presentarse al próximo casting de Pedrooo…, lleva varios días desorientada la pobre, como Mariano, al borde de un ataque de nervios desde que Javier -¡lástima de hijo!- ganó las andaluzas pero perdió las llaves del cortijo de San Telmo por la rejilla de la alcantarilla de los sueños rotos. Alguien debiera apiadarse de él y ofrecerle una buena colocación en Telefónica en justa recompensa por su inmolación política.
Maruja, una aparición que acojona cuando se echa a la calle sin medio kilo de maquillaje repartido a traición por el careto y sin su collar de perlas del Caribe que le regaló su novio que nunca más volvió de la guerra de Cuba…, nunca ha necesitado despertador. Tiene un loro retozón, listo como él sólo, más pirata que el loro granuja del capitán Garfio, que le despierta cada mañana con la puntualidad de un peluco suizo cosquilleándole con el pico el pelamen del entrecejo selvático. ¿Unas pinzas de depilar? Mejor una moto sierra. No es de extrañar que el muy cabrón se haya hecho de tanto querer entre el vecindario.
Mi vecina llevaba varios días irreconocibles, pues no parecía mi vecina. Estaba tan desolada, que llegué a conjeturar si la causa de sus extraños males y de su languidez sobrevenida no sería, pongamos por caso en estos casos, el mal de amores no correspondidos. Te vas a reír, pero hasta se me pasó por la cabeza convertirme en trovador por un día para tratar de rescatarla de su trauma emocional, a ver si conseguía recobrar el ánimo aunque fuera a costa de mi conversión en Cyrano de Bergerac o ya puestos en Enrique Bunbury, el de “Aunque no sea conmigo”, que me pilla en cuestiones de edad un poco más a la mano que el tierno narizotas parisino y me parece más molón.
Anoche, al ir a bajar la bolsa de basura orgánica, la de los envases, la del papel, la del vidrio y las pilas agotadas (como mi ánimo después de escuchar a Toxo y Mendez cantando La Internacional), coincidí con ella en el ascensor, que acostumbra a hacer lo propio pero en bata floreada de guatiné y alpargatas de paño con calcetines de lana para no coger frío por los pies, que los tiene muy delicados. Y en estas que estando absortó en la contemplación de su estética inenarrable, después de un silencio eterno inusual en ella, se me abalanzó al cuello y entre gemidos y lloriqueos me confesó con aflicción la causa de su desdicha, motivo de tanta angustia, frustración y desolación:
Resulta que cada vez que cambia la hora, el pajarraco anda confuso un par de semanas, hasta que consigue adaptar su body al time.
Yo comparo el episodio de desolación de mi vecina con el que están viviendo estos días las huestes de la sede genovesa, que al primer traspié se han venido abajo, les ha entrado el canguelo y se han rulado por la rabadilla, allí donde acaba el hueso sacro, como el Madrid de Mourinho cada vez que tropieza con el Barça y entra en barrena en depresión.
Pero una cosa es el paralelismo de los hechos y otra bien distinta forzar la comparación neuronal, pues lo que tengo claro es que mi vecina tiene con su loro conversaciones mucho más inteligentes que Mariano con el servicio de fontanería fulero de Moncloa, que hace aguas por todas las cañerías.
A Mariano, sus asesores áulicos del Ala Oeste de la Casa Blanca lo están haciendo un niño consentido, lo que se dice un malcriado. De tanto decirle lo que quiere oír y evitar hacerle la contra, me lo van a atontar, si es que ya no lo han conseguido.
Muchos de los consejeros espirituales deberían plantearse seriamente la posibilidad de cambiar de oficio. Doy por hecho que tendrían un porvenir brillante si se dedicaran a cepillarle el lomo a los caballos del hipódromo de la Zarzuela.
A Rajoy no se atreve a llevarle la contraria ni el teacher de inglés. De ahí que pase lo que pasa: que después de treinta años preparándose para ser presidente del Gobierno, va el prenda y lo primero que le suelta a Obama es «Hey guy. I am Mariano, the number one in Spain. I know to tell you Yes very well fandango».
Claro que este cronista no está legitimado para afear a nadie su analfabetismo idiomático ni para ir presumiendo ahora de políglota, habiendo tenido en su día la pachorra y los santos cojones de presentarse a trabajar en BBC chapurreando el francés como Felipe y en Radio France habiendo sido incapaz de memorizar una frase lustrosa más allá del Voulez-vous coucher avec moi ce soir?
Parece mentira que haya tantos aduladores, babosos, pelotas, cobistas, lisonjeros y lame huevos… viviendo del erario público; y sean tan pocos los gurús capaces de limitarse a analizar los hechos y los escenarios sin apriorismos, en lugar de jugar al juego de rol suicida de las conjeturas.
Claro que Arriola, se supone que el cortesano más lumbrera de Mariano, está tan por encima del resto de los mortales, que no se quiere enterar del medio millón de andaluces que ha retirado su apoyo al PP en cuatro meses.
Lo que me extraña es que no haya alertado a su señorito acerca de los males que están por venir como consecuencia de la pinza que están haciendo a tres bandas socialistas, izquierdistas y sindicalistas, a fin de enredar todo lo que se pueda y más a ver si España revienta como una pompa de jabón Lagarto y salimos en la portada de la revista Time.
A mí la que de verdad me pone es Cristina Díez Márquez, directora general de Política Interior, estrella mediática del 29M. No me preguntes la razón. Entra en Youtube.
The Spanish mirror. España sin remedio, siempre tan suya, debatiéndose entre el todo y la nada. España: lo más seguro es que ya veremos.