Opinión

Francia toma medidas contra el fundamentalismo

Sábado 31 de marzo de 2012
Tras la muerte de Mohamed Merah, el asesino confeso de siete personas en Francia, Nicolas Sarkozy anunciaba ayer la adopción de una serie de medidas para prevenir actos semejantes. Lo hacía en el marco de una extensa operación antiterrorista, que se ha saldado con la detención de una veintena de radicales islámicos del mismo perfil que Merah, lo que da idea de la importancia que el Elíseo concede a este asunto. No es para menos. Sarkozy manifestaba que, salvando las distancias, esta tragedia ha causado en su país una conmoción similar a la originada en otras ciudades del mundo donde ha habido atentados islamistas. Y el deber de las autoridades es evitar que vuelvan a producirse.

Revisar los acuerdos de Schengen o extremar la vigilancia de personas con vinculaciones a entornos islamistas son sólo algunos de los puntos más significativos. En consonancia con ello, también se prohibirá la estancia de aquellos clérigos radicales que en sus sermones inciten a la violencia o justifiquen “valores incompatibles con los pilares básicos de la República”. Es, desde luego, una decisión que aúna coraje político y sentido común por igual. Francia se ha distinguido siempre por ser lugar de acogida y tolerancia. Pero integración no es sinónimo de carta blanca al fanatismo. Ya Angela Merkel alertó sobre el fracaso del multiculturalismo en Europa por haber permitido comportamientos radicales bajo el paraguas de la aceptación de credos y culturas. La Eurozona debe ser un espacio vedado a quienes alienten conductas terroristas. De lo contrario, volverá a haber más hechos como los de Toulouse, Madrid o Londres.