Opinión

¿Vidas paralelas?

Juan José Laborda | Miércoles 11 de abril de 2012
El historiador greco-romano Plutarco se hizo famoso con su obra “Vidas paralelas”. Inventó la técnica comparativa entre personas y acontecimientos, un género histórico que ha tenido mucho éxito entre los lectores de todos los tiempos. ¿Acaso pueden encontrarse paralelismos entre nuestros dos últimos presidentes del Gobierno?

Escribo este artículo después de que la Bolsa nos haya ofrecido un “martes negro”, con caídas que no se habían visto desde 2008, y con un ascenso del costo de los bonos españoles hasta 433 puntos, cosa que nos retrotraía al verano pasado, cuando aún gobernaba Zapatero. Esa ha sido la respuesta de los inversores y de los “mercados” a las nuevas medidas anunciadas por el Gobierno de Rajoy.

La narración de las vidas paralelas de Zapatero y Rajoy encontró en este martes 10 de abril el primer acto de un libreto que, como todos los argumentos clásicos, se divide en “introducción, nudo y desenlace”.

Ya sabemos que se repite la misma “introducción”: los “mercados” vencen de nuevo a la “política”. ¿Dejaremos que el “nudo” y el “desenlace” avancen inexorables? ¿Los gurús del capitalismo acabarán sosteniendo como verdad científica un determinismo económico que dejará pálido al determinismo marxista? ¿Nos resignamos a ser intervenidos y perder con ello nuestro reciente y pequeño Estado del Bienestar?

¿La política, la política económica, la filosofía política cederá todo el terreno a una economía basada en el poder y no en la libertad? (¡Ah! ¿Dónde quedan los seguidores de Adam Smith?) Tecnocracia económica avasallando a la filosofía moral de la economía política. ¡Quieren que volvamos a tiempos anteriores a David Hume y Adam Smith! ¡Cuándo la riqueza era un derecho sólo de las minorías privilegiadas!

La política democrática consiste en aspirar al poder para llegar a alguna parte. ¿Sabemos adónde vamos cuando oímos propuestas económicas para volver al pasado (aunque éste se asocie a la antigua prosperidad)?

Volvamos a las “vidas paralelas” para observar que podemos caer en los mismos obstáculos.

El dinero es la única solución: falso. Ese fue el fallo de Zapatero. Él creyó que con dinero se solucionaban los problemas sociales, incluso que se podían crear nuevos Derechos. Algunos ejemplos: los 2.500 euros del cheque bebé; o las medidas para salir de la crisis en 2009: los 50.000 millones de euros del “Plan E”, unas inversiones que gestionaron los ayuntamientos.

El dinero es el único argumento del Gobierno de Rajoy, sólo que al revés. Los Presupuestos del Estado iban a ahorrar 27.300 millones de euros. Después de la entrevista periodística del ministro de Economía, Luis de Guindos, la reducción aumentará en otros 10.000 millones más.

¿Se tienen garantías que de con esas medidas de ahorro nos salvaremos de la intervención; que salgamos de la recesión; que empecemos a crecer; que se detenga la emigración de nuestros licenciados a otros países; y que creemos trabajo en una fecha razonable? No existe garantía alguna.

Detengámonos un poco, y pensemos adónde queremos que vaya España: ¿queremos que nuestros niños de hoy vivan mañana en un país con empleos competitivos o nos conformamos con puestos de trabajo en sectores como el turismo y la diversión?

Más aún, ¿queremos mantener nuestras pensiones públicas, nuestra sanidad pública y nuestra educación pública?

¿Sí o no?

Y esa pregunta se debe plantear con suficiente antelación, no vaya a resultar que dentro de poco –el tiempo de la “intervención económica”- ya no quepa ninguna respuesta que no sea el desmantelamiento del Estado del Bienestar.

Entonces los mercados se serenarán: ya tendrán lo que buscan: la privatización de esos servicios públicos (hasta ahora derechos sociales a la jubilación, la salud y la educación).

¿Puede el Gobierno de Rajoy coincidir con el PSOE de Rubalcaba en esta básica defensa del Estado del Bienestar? Las declaraciones del ministro Luis de Guindos, y el posterior desmentido de Carlos Floriano, el número tres del Partido Popular, no es una mera falta de coordinación. En absoluto. Nos encontramos ante una divergencia estratégica fundamental: Guindos plantea el desmantelamiento paulatino de los servicios públicos fundamentales, y el Partido Popular no está convencido (todavía) de su bondad ni de su oportunidad.

¿Puede quedarse el PSOE quieto ante esta situación? Rajoy manifestó, el martes 10 de abril, que veía difícil llegar a pactos con el PSOE. ¿Y el PSOE que dice? ¿No sería un gran alivio que el PSOE ofreciese al Gobierno de Rajoy su colaboración parlamentaria para defender la continuidad del Estado del Bienestar? ¿Sólo colaboración parlamentaria? Dada la gravedad de la situación, y de sus consecuencias sociales, un gran pacto resultaría bueno para España, y oportuno para hacernos políticamente fuertes ante los poderes descontrolados y opacos del capitalismo financiero.

TEMAS RELACIONADOS: