Opinión

¿A quién perjudica Cristina Fernández a Repsol o a la Argentina?

Sábado 14 de abril de 2012
Esa es la pregunta que nos hacemos ante hipótesis de que Argentina podría nacionalizar la petrolera YPF, filial de Repsol en el país suramericano. El silencio del gobierno precedido por Cristina Fernández y las reveladoras informaciones publicadas por el diario ‘Clarín’ sobre un proyecto de ley que daría luz verde a una expropiación ha encendido las alarmas sobre el futuro de la compañía española.

El Ejecutivo de Mariano Rajoy ha comenzado a mover sus piezas para aclarar una delicada situación que aún se muestra muy confusa. Tanto el ministro de Exteriores, Manuel García-Margallo, como el de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, han manifestado a la Casa Rosada su preocupación por la postura asumida por Fernández y Cía y ese juego de “estira y encoge” que se traen entre manos los gobernadores de las provincias en donde los intereses de Repsol se han visto seriamente comprometidos.

La excusa de Buenos Aires para una nacionalización o “adquisición arbitraria” de un 50,01% de la petrolera española, es que esta no ha cumplido con los compromisos de inversión y expectativas de explotación acordadas; un argumento que no se sustenta del todo y algo que Repsol ha desmentido en diversas ocasiones, sobre todo porque es la principal compañía de hidrocarburos de ese país.

¿A qué juega el gobierno populista argentino? o ¿Qué se trae entre manos? Nos seguimos preguntando. ¿Será que hay un “mejor postor” interesado en los yacimientos en donde opera Repsol? o ¿Cristina se habrá contagiado de “chaveztitis,” ese padecimiento que le da a los mandatarios suramericanos por expropiar a las empresas de capital extranjero? La Presidenta peronista debería entender que una política de este tipo lo único que produce es que la inversión internacional abandone la República del Plata.

Confiamos que tanto Moncloa como la Casa Rosada lleguen a un acuerdo razonable que beneficie a ambas partes y no agriete más las relaciones entre España y Argentina, que comienzan a ponerse en punto peligroso.

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