Cultura

[i]De Nicolás a Sarkozy[/i]: la estrategia del contrapié

Crítica de cine

Sábado 14 de abril de 2012
De Nicolás a Sarkozy, la última cinta del cineasta Xavier Durringer, llega este fin de semana a las salas para desgranar el proceso de lucha de Nicolás Sarkozy para hacerse con la presidencia francesa en 2007.

Este fin de semana llega a la cartelera la cinta dirigida por Xavier Durringer que relata la lucha del actual presidente francés, Nicolás Sarkozy, para hacerse con el poder en los comicios de 2007.

La acción arranca, precisamente, la mañana del día de la votación, 6 de mayo de 2007. Y el guión escrito por Patrick Rotman, experto en política que ya tiene en su haber un libro sobre Mitterrand y un documental sobre Chirac, nos presenta a Sarkozy, aún en bata, mientras escucha las noticias e intenta localizar sin éxito a su mujer, que se ha marchado de casa, para que le acompañe a votar. Sus reflexiones, o más bien recuerdos, nos trasladan a través de flashbacks al comienzo de esa batalla emprendida en 2002, cuando Chirac le “explica” porque no va a nombrarle Primer Ministro, sino responsable de la cartera de Interior. Nada más salir del Eliseo, Sarkozy reúne a su equipo, del que forma parte fundamental su segunda esposa, Cecilia Ciganer, para decirles que será en el Ministerio desde donde demuestren a Chirac y a todos que puede aspirar al puesto más alto. “Llevaremos a cabo la estrategia del contrapié, apareceremos allí donde no se nos espere”, resume Sarkozy dicha estrategia y lo cierto es que su paso por Interior fue reconocido no sólo dentro de Francia, sino también fuera, especialmente en nuestro país por su clara colaboración en todo lo referente al terrorismo de Eta.

Mientras, corre paralela la lucha fratricida en el seno del partido Unión por un Movimiento Popular (UMP), donde su principal contendiente era el entonces Primer Ministro, Dominique de Villepin, un hombre más próximo a Chirac, al menos a nivel personal. Las escenas de Chirac y Villepin juntos, criticando al “bajito”, a quien no consideran adecuado – quizás ni siquiera digno - para representar a Francia son el eje en el que la cinta va girando para mostrar el ascenso de Sarkozy y cómo empiezan a “temer” que ese hijo de emigrantes poco agraciado pueda acabar con ambos. Ni siquiera el episodio de investigación por cuentas en el extranjero, con el que el elegante Villepin arremete en la sombra contra Sarkozy, consigue minar su creciente popularidad. Tampoco los escabrosos asuntos personales parecen pasarle factura, a pesar de que no se trata sólo de la reacción de la opinión pública a su fracaso matrimonial, con cuernos de por medio. “Nadie va a votar a un cornudo”, asegura Villepin a Chirac en una de las cuidadas escenas. Sin embargo, lo más grave es la debilidad real en la que, según la cinta y en general todo lo que se ha publicado hasta la fecha, se queda el político francés cuando su mujer, principal apoyo y asesora, acaba harta de la política y de su marido, abandonando a la familia para marcharse con su nuevo amor.

Las súplicas de Sarkozy, y parece que también su amenaza de casarse con la periodista con quien ha empezado una relación, consiguen que Cecilia regrese para acompañar a su marido en la campaña electoral, aunque ese último día, el 6 de mayo de 2007, Sarkozy no logre que ella acuda a votar, y sólo le acompaña “in extremis” a la Plaza de la Concordia para saludar a los votantes allí congregados que celebran la victoria. Es el final del filme, cuyo título original es La Conquista, que Sarkozy se negó a ver hace un año, cuando se estrenó en Francia, y que aborda el carácter humano sin olvidarse de enseñar lo que se cuece en el plano político, con un retrato que, en todo caso, muestra a un Sarkozy en extremo dependiente de su mujer, arrogante, colérico y acomplejado. Denis Podalydès, actor con una extensa experiencia en interpretar a personajes famosos como Jean-Paul Sartre, se mete en la piel de Sarkozy y da al personaje la credibilidad precisa, aunque resulte en alguna ocasión sobreactuada, quizás para casar bien con las dosis de ironía y de sarcasmo que incluye el inteligente guión. Junto a él, Florence Pernel interpreta a Cecilia, Bernard Le Coq es Jacques Chirac y Samuel Labarthe, Dominique de Villepin.

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