Tercer mandato de "Il Cavaliere"
Lunes 14 de abril de 2008
El líder del Pueblo de la Libertad aseguró a una emisora de radio que, en la llamada que recibió del jefe del Ejecutivo español, le "regañó con mucha simpatía" por el número de mujeres del nuevo gobierno socialista y explicó que en la política de su país hay prevalencia masculina: "no es tan fácil tener mujeres protagonistas preparadas para una actividad de gobierno".
Por su parte, el secretario general del Partido Popular Europeo (PPE), Antonio López-Istúriz, aseguró que "el resultado demuestra una vez más la mala elección que el presidente español, Rodríguez Zapatero, hace de sus aliados internacionales". "En el caso italiano, el candidato de la izquierda convirtió a Zapatero en su referente, una estrategia que no ha convencido en absoluto al electorado italiano porque el presidente español carece de liderazgo en España y en Europa, como ya quedó demostrado durante la pasada legislatura y con imágenes como la de la reciente Cumbre de la OTAN en Rumanía", apuntó el secretario general del PPE.
Italia se echa en brazos de Berlusconi para salir de la crisis
Ni apoyo de un guapo oficial comprometido como George Clooney ni reivindicaciones de "aires nuevos". Walter Veltroni, el líder del nuevo centro-izquierda, no pudo hacer nada contra Silvio Berlusconi, quien por tercera vez ha seducido a los italianos en las urnas. Al líder del centro-derecha sus compatriotas le han dado sendas mayorías absolutas en la Cámara de los Diputados y el Senado. Con la exigencia de que devuelva la gobernabilidad al país y el desesperado sueño de que les saque de la grave crisis que sufren.
A sus 71 años, Silvio Berlusconi, líder del centro-derecha y magnate de las telecomunicaciones, aparecía como el claro vencedor de las elecciones legislativas del domingo y lunes en Italia, donde según las primeras proyecciones obtuvo sendas mayorías absolutas en el Senado y la Cámara de Diputados.
Según las cifras de dos institutos de estadística, Berlusconi logró la mayoría absoluta en el Senado, con 164 escaños sobre un total de 315, y en la Cámara de Diputados, con una ventaja de un 8,8%. Los resultados oficiales, tras el 20% de los votos escrutados, otorgan a la coalición de Berlusconi el 45,47% de los votos del Senado contra el 40,16% del centro-izquierda de Veltroni. En cuanto al porcentaje de participación, éste fue del 80,4%, es decir, tres puntos y medio menos que hace dos años.
En caso de que estos datos se confirmen, Berlusconi dispondrá de una amplia mayoría parlamentaria para gobernar y pasar página a la derrota por un puñado de votos que sufrió en 2006, cuando le arrebató la oportunidad de ser "tri-elegido" su eterno rival, el por aquel entonces líder del centro-izquierda Romano Prodi.
Esa amplia mayoría parlamentaria resolverá así los problemas de ingobernabilidad surgidos durante la legislatura de Prodi, que sólo tenía dos votos más que el centro-derecha en el Senado por lo que en los últimos meses cualquier tipo de reforma o propuesta quedó sumida en el marasmo. Según la Constitución italiana, ambas cámaras parlamentarias tienen el mismo peso y el mismo poder de decisión por lo que se necesita la mayoría en ambas para poder gobernar efectivamente.
Cuando la tendencia de victoria parecía afianzarse, Berlusconi, propietario del imperio Mediaset, manifestó su "profunda satisfacción" por los resultados electorales en una conversación telefónica con su aliado Gianfranco Fini, el líder de la derecha más conservadora, según informaron los medios italianos.
Poco después, se atrevió a proclamar públicamente su victoria en un programa de la televisión estatal RAI. "Sí hemos ganado", aseguró Berlusconi, tras advertir que "nos enfrentamos a meses difíciles que exigen un gran esfuerzo". Al contrario que en otras ocasiones, y como también hizo ya durante la campaña electoral, su primer pensamiento fue para los problemas económicos del país. Por eso sólo hizo que recalcar los avisos dados en campaña, cuando anunció que en caso de victoria le tocará imponer "medidas impopulares" y "sacrificios" para reactivar la economía, deprimida por la falta de crecimiento, los salarios bajos y el alto costo de la vida.
También adelantó que su gabinete contará con "al menos cuatro mujeres" y aseguró que su gobierno durará "toda la legislatura de cinco años".
El ex alcalde de Roma también se enfrentó a los medios para reconocer su derrota. "Como es habitual en todas las democracias occidentales, llamé por teléfono a Berlusconi para felicitarle y desearle una buena labor", declaró Veltroni al reconocer la "clara" victoria de su rival.
El ex alcalde romano habría alcanzado un 40% en el Senado. Pese a que los analistas consideraron este resultado relativamente positivo, vista la herencia del desgastado gobierno de centro-izquierda de Prodi, caído tras 20 meses de divisiones, "Veltroni esperaba obtener un resultado mejor", comentó Stefano Folli, director del diario Il Sole 24 Ore.
Los resultados muestran que, en todo caso, el desafío de Veltroni, con el recién fundado Partido Democrático (PD) para tratar de movilizar al electorado prometiendo "reformas serenas", fue acogido tibiamente por los italianos, que prefirieron el regreso de Berlusconi.
En cambio, ha sido el buen resultado de uno de sus aliados, la Liga Norte, el movimiento federalista y populista de Umberto Bossi, con frecuencia xenófobo, el que ha dado el empuje definitivo a Berlusconi. Según las proyecciones que van cambiando con el paso de las horas, la Liga Norte habría logrado un 8,3%, contra el 4,5%, de 2006. Bossi llegó a amenazar con "tomar los fusiles contra los canallas romanos" y presiona para que Alitalia no fuese vendida al grupo franco-holandés Air France-KLM, a partir de ahora la primera prueba de fuego para el Berlusconi III.
Los más afectados por la derrota han sido los partidos de la izquierda radical, esos comunistas y verdes que bajo la bandera "Izquierda Arco-Iris" alcanzaron sólo el 3,5% de los votos en el Senado, contra cerca del 11,5% que lograron separadamente en 2006.
En cualquier caso, al "caimán", como se le llama popularmente a Berlusconi por su astucia, los resultados de las legislativas le indican como el único a quien los italianos creen capaz de gobernar el país, según reconocen muchos analistas. Estos señalan como su popularidad es indiscutible, a pesar de batallar contra un Veltroni 20 años más joven, de haber tomado medidas tan impopulares como el envío de soldados a Irak o haber aprobado leyes muy controvertidas que le favorecían personalmente.
"Ha sido un fenómeno sin precedentes en Europa. Sobre todo porque es el único que tiene unida a la derecha. Su electorado está listo a aceptarle todo, cree en él", dice Roberto D'Alimonte, politólogo de la Universidad de Florencia.
A muchos italianos les atrae el lenguaje de Berlusconi antipolítico, incorrecto, el populismo de sus bromas, de su sentido del humor, o sus chistes sobre las mujeres, iguales a los que hacen millones de ellos. Pero eso no es nada comparado con el hecho de que él mismo logró partir de cero para convertirse en uno de los hombres más ricos de Europa, con un imperio mediático. Y eso les hace admirarle y creerle, aunque su carisma se haya visto desgastado en algunas ocasiones y su último gobierno -de 2001 a 2006- fuera muy criticado". Y es que pese a que se le acusa de populista, Berlusconi es el emblema tanto de las debilidades como de las ambiciones de los italianos.
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