Los Lunes de El Imparcial

Santiago González: Lágrimas socialdemócratas: El desparrame sentimental del zapaterismo

RESEÑA

Domingo 15 de abril de 2012
Santiago González: Lágrimas socialdemócratas: El desparrame sentimental del zapaterismo. La Esfera de los Libros. Madrid, 2012. 384 páginas. 21 €

Cuentan los textos bíblicos que antes de ser San Pablo, Saulo de Tarso perseguía a los cristianos. En una de esas persecuciones camino de Damasco, Pablo cayó de su caballo y tuvo una visión a raíz de la cual se da su conversión. Pues algo similar le ocurrió a Santiago González, quien, de inicios comunistas a lo largo de la vida ha ido sufriendo un desengaño con esa ideología, gracias sobre todo a dos acciones que siempre abren la mente y hacen pensar: la lectura y el viajar. Tras ponernos en situación y darnos a entender el porqué de este libro, Santiago González comienza a analizar una época de nuestro pasado más reciente, cuyo protagonista es el ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Capítulo a capítulo veremos cómo se desgrana en cada párrafo, lo que podríamos considerar el libro de estilo que el ex presidente usó en sus siete años al frente del Gobierno de España.

Además de nuestra propia memoria sobre hechos recientes como los que se recogen en estas páginas, el autor nos facilita ese regreso al pasado mediante un buen número de citas literales de tan ínclito personaje político. No es un libro sobre política, pero si sobre políticos, donde se examina en profundidad ese estilo tan característico que instauró ZP y que un amplio grupo de seguidores y palmeros del poder imitaron.

Se trata de poner de relieve ese decir sin decir nada, pero usando circunloquios que hagan parecer que se encuentra ante el micrófono un orador al uso de los míticos que en tiempos pasados subían a la tribuna del palacio de la Carrera de San Jerónimo. Frases como “Las palabras deben estar al servicio de la política y no la política al servicio de las palabras” dan buena idea del leitmotiv que impregnó los años del zapaterismo y que han desembocado en un Partido Socialista debilitado hasta el extremo, tanto a nivel externo por una importantísima pérdida de poder en las instituciones, como a nivel interno con la cruenta batalla desatada por el poder entre sus filas.

Un político, cualquiera, pero más aún el que preside el poder ejecutivo, no debe jugar al despiste con sus declaraciones y mucho menos ahondar en la tibieza y en la inoperancia expresada de formal verbal y ejecutada cual Don Tancredo en numerosas parcelas de la acción gubernativa. Realmente la situación actual de la política y su percepción por parte de los ciudadanos, es, en gran medida, consecuencia de unas políticas de comunicación más orientadas a mostrar un “buenismo” rozando la asepsia, que a expresar firmeza y determinación en la labor encomendada.

Nada más alejado de este estilo es la redacción de Santiago González, que de modo cotidiano nos regala entradas en su excelente blog, llenas siempre de certeza, ironía y un punto irreverentes. Sin duda con estas Lágrimas socialdemócratas y las numerosas perlas que salieron durante siete años por la boca del ex presidente, podemos entender, desde la distancia temporal, los trucos verbales con los que se nos embaucó en muchas ocasiones.


Por Jorge Pato García