Opinión

Una real equivocación

Lunes 16 de abril de 2012
El accidente de caza que le costado al Rey una triple fractura de pelvis es un nuevo mazazo en el que puede calificarse ya como annus horribilis de la monarquía española. Empezó con la declaración en los juzgados de Palma de don Iñaki Urdangarín por su gestión al frente del Instituto Noos, y siguió hace bien poco con las heridas que se produjo Felipe Juan Froilán cuando manipulaba un arma de fuego, siendo menor de edad. Argumentos que, formando un todo, están siendo utilizados por quienes tienen a la monarquía en su punto de mira.

Ni la conducta de su yerno ni la de su nieto le son achacables al Rey, pero sí sus propios actos. Para empezar, hay dudas de que el Gobierno tuviese conocimiento del viaje, por muy privado que fuera. Y además, el hecho de irse cuatro días de caza a Botswana mientras España se debate en una precaria situación económica se antoja una decisión de todo punto inapropiada. Se espera por parte de la Corona una ejemplaridad que, esta ocasión, ha brillado por su ausencia. Ni en éste ni en otras situaciones relativas a la Casa Real son de recibo acusaciones sin fundamento ni descalificaciones subidas de tono. Sí, en cambio, don Juan Carlos debe entender ahora que se le critique por lo que es a todas luces una real equivocación.