Deutsche Bank dice que España es viable y volverá a crecer en 2013. Es la única buena noticia de un nuevo lunes negro. Mariano Rajoy le pide paciencia a los mercados, haciéndoles ver que las reformas tardan en hacer efecto, y que continuarán toda la legislatura.
Mariano Rajoy
ha clausurado la asamblea anual del Instituto de Empresa Familiar. El presidente no lo tenía fácil. El mercado se ha levantado revuelto. El Ibex 35 le ha dado una vez más la espalda a una Europa triunfante, y ha caído un 0,57 por ciento hasta los 7.202 puntos. Antes, digámoslo, de que se confirmase el robo de YPF, puede que con compensaciones, por parte del gobierno de Argentina, compartido con las regiones que han participado en el juego tipo camorra de ir suprimiendo licencias de explotación.
La prima de riesgo comenzó en los 424 puntos básicos, y ha llegado a tocar los 443. Ha cerrado en los 435 puntos básicos (recordemos que un punto porcentual son cien puntos básicos). Es preocupante. Pero lo es casi más que los bonos españoles a diez años (los que se comparan con los alemanes y arrojan, por diferencia entre ambos, la prima de riesgo), cotizan con una rentabilidad superior al 6 por ciento. Eso no es ya sostenible. Y el 7 por ciento sugeriría una intervención muy temprana.
De modo que algo tenía que decir Mariano Rajoy al respecto. Y ha dicho básicamente dos cosas. Primero, ha pedido paciencia: "Tampoco se puede esperar que en pocas semanas se resuelvan cuestiones tan largamente enquistadas en el tiempo", ha dicho. Y dos, que el impulso reformista continuará toda la legislatura: “Estamos en el kilómetro cero de las reformas”.
Los dos mensajes son razonables, pero le faltan lo fundamental: Qué, cuánto y cuándo. Qué, cabe pensar que todo: Todo está en revisión si va a ocupar toda la legislatura con reformas. Y ya ha adelantado aspectos importantes, como las cuentas autonómicas, el sistema financiero, o la educación. En los Presupuestos, el qué es tan importante como el cuánto, y ninguno de los dos son satisfactorios. Y el cuándo hace referencia a la velocidad de las reformas. Y el mercado, junto con los analistas, le exige al Gobierno que acelere el ajuste del sector financiero.
En definitiva, José Luis Rodríguez Zapatero presumió, y con razón, de haber tomado numerosas medidas de reforma. Pero es evidente que eso no es suficiente si las medidas que adopta son las necesarias para operar los cambios precisos para evitar esta situación. Es cierto que hemos perdido mucho tiempo con el anterior gobierno, pero lo que queda abierto es si Rajoy está dispuesto a correr lo suficiente como para recuperarlo. Falta un mensaje rotundo, claro, que diga que está dispuesto a lo que sea con tal de evitar una intervención, incluso a volver sobre sus propios pasos.
Es cierto que la situación no sólo es complicada, sino que parece degradarse día a día. Es cierto, también, que el Gobierno no ha perdido las riendas de la situación y que, aunque escaso, tiene margen de maniobra. Hay un informe esperanzador, elaborado por Deutsche Bank, al que ha hecho referencia la agencia de noticias Europa Press.
Concluye que la deuda española se estabilizará en lo que queda de década en el 85 por ciento, nivel que considera sostenible. Lo es, ciertamente. Y considera que España logrará alcanzar el objetivo de déficit del 3 por ciento, pero un año más tarde, el 2014. Entonces, el crecimiento será todavía muy débil, de dos décimas. Y también en ese año, el montante de la deuda será del 90 por ciento. Es interesante resaltar que la Ley de Estabilidad obliga a que el nivel de deuda en 2020 sea del 60 por ciento. Y no está claro que España pueda rebajar la deuda en 30 puntos en seis años. Bien, digámoslo claro: es imposible. DB cree que en 2020 será del 84,7 por ciento. Es menos relevante eso que considerar que España aún puede salir adelante por sus propios medios.