Miércoles 18 de abril de 2012
Tras el derrocamiento de Hosni Mubarak y la celebración de elecciones legislativas en las que se impuso con una amplia ventaja el partido de los Hermanos Musulmanes, Egipto se enfrenta ahora a la elección de su próximo presidente en medio de una gran incertidumbre. Precisamente Jairat al Shater, cabeza de lista de los Hermanos Musulmanes, ha visto cómo la comisión electoral egipcia desestimaba este sábado diez candidaturas, entre ellas la suya. Algo similar acontecía con el ex jefe de Inteligencia y mano derecha del derrocado presidente Mubarak, Omar Suleiman, y el salafista Abú Ismail.
Se lamina así a los tres candidatos con más posibilidades de hacerse con la presidencia de Egipto, con unos argumentos tan confusos como potencialmente peligrosos. La comisión ha dado un plazo de 48 horas para que se presenten alegaciones aunque, a tenor del desconocimiento de las razones que han llevado a la defección de los candidatos, no hay excesiva confianza en que la decisión vaya a replantearse. De ser así, Egipto se vería en una tesitura sumamente complicada. Su transición no está siendo precisamente modélica, y corre el riesgo de provocar nuevos desórdenes sociales si sus actuales responsables se empeñan en interferir gravemente en el futuro del país.