Periodista y escritor
Viernes 20 de abril de 2012
Javier Reverte, autor de la trilogía "El sueño de África: En busca de los mitos blancos del continente negro", "Vagabundo en África" y "Los caminos perdidos de África" ha vuelto al continente que le coronó como periodista de viajes con un libro sobre lagos que presentará el próximo mayo.
Para escribir "Colinas que arden, lagos de fuego (Nuevos viajes por África)", Reverte ha recorrido el norte de Kenia, concretamente al lago Turkana -la mayor laguna permanente en áreas desérticas-; y Tanzania, donde ha visitado el lago Tanganica, considerado por su volumen el segundo más grande del mundo.
"Siempre voy a ver ríos, pues esta vez fui a ver lagos", bromea Javier Reverte en una entrevista con Efe, en la que ha anunciado que, después de viajar durante los últimos años por el Amazonas, Grecia, Turquía, Alaska, Canadá y el Ártico, ha decidido volver al continente con el que soñaba en su infancia.
"¿Por qué te gusta un chico moreno y no rubio? y ¿Por qué me gusta una ciudad de África y no me gusta una como Viena?", ha contestado el periodista ante la pregunta "¿por qué África?".
Tras insistir en la cuestión, Reverte ha revelado que se trata de un continente que le atrae desde pequeño, ya que, al contrario de la posguerra española en la que nació, se la imaginaba como un territorio de aventuras y de ensoñación.
Estos motivos fueron los mismos que a finales de los años noventa le impulsaron a escribir su trilogía africana y en esta ocasión le han hecho viajar de nuevo a África, un destino que dice que no sería su primera opción si tuviera ahora 22 años y empezara su carrera.
Por el contrario, cogería sus maletas y se subiría en un avión con destino a Estados Unidos, un país que le fascina, lleno de oportunidades y con mucha energía, comenta.
A sus 68 años, el periodista, que fue corresponsal en Londres, París y Lisboa, estuvo a punto en tres ocasiones de serlo también en Nueva York, donde ha estado viviendo durante los últimos meses.
En Estados Unidos saben que una historia siempre tiene lectores y existe periodismo de investigación, a diferencia de España, donde el periodista se ha convertido "en un extraño funcionario" que Reverte dice no saber "muy bien para lo que sirve".
Pero su lamento va más allá del papel que dice que tienen actualmente los periodistas, según opina, en España ha muerto la esencia del periodismo: el gran reportaje.
Entre nostálgico y enfadado explica que antes el periodismo consistía en ir a un lugar y ver, escuchar, olfatear y contar, algo que se ha reemplazado por coger una grabadora, libreta y bolígrafo e ir a una rueda de prensa en la que no se permiten hacer preguntas.
No muy amigo de dar consejos, Reverte señala que, ante la masificación, la precariedad y el descrédito que están viviendo los periodistas en España, lo mejor que pueden hacer los jóvenes que aspiran a hacer el periodismo que a él le permitieron hacer durante su juventud es formarse, aprender idiomas y salir al extranjero.
Y "que insistan", agrega el escritor, quien espera que llegue el momento en el que las empresas se planteen qué están haciendo mal y qué tienen que hacer para vender periódicos.
La respuesta es simple: "contar historias", apostilla Reverte.
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