Miércoles 25 de abril de 2012
Los Presupuestos, como cualquier iniciativa legislativa que se tramita en el Congreso, logran apoyo o rechazo en función de la contrapartida que se obtenga con el voto favorable, más allá de afinidades. Es el ejemplo de CiU, que se ha descolgado contra pronóstico del Grupo Popular y, según ha comentado Josep Antoni Duran i Lleida en los pasillos del Congreso, no hay opción alguna de alcanzar un acuerdo de última hora.
La comunión entre convergentes y populares no es posible por culpa de 219 millones de euros. Cristóbal Montoro, también en el Parlamento, lo ha dejado claro: no habrá modificación en las cuentas de 2012 si ello significa el gasto de un solo euro más. El Gobierno desea que sus acciones no lleven sólo la firma de los suyos, pero no va a salirse del camino marcado con prebendas que pongan en riesgo el “irrenunciable” objetivo de déficit, como subraya continuamente el ministro de Hacienda.
Los 219 millones son los que se adeudan a Cataluña por la disposición adicional tercera de su Estatuto. “No hay dinero, estoy de acuerdo, pero para lo que quieren sí que hay dinero. Que lo saquen de otras inversiones y que los destinen a Cataluña. Si es así, nos podremos empezar a entender”, sostiene el líder de CiU.
Así las cosas, el Grupo Popular sólo ha sumado dos votos ajenos a sus filas. Los de UPN y Foro. El primero estaba cantado. Los navarros, en sintonía con el PP, actúan en paralelo a lo dispuesto por el Ejecutivo y aunque poco suculento, dado que se trata de un único escaño, siempre es un sostén en el hemiciclo. Foro ha sido duda hasta el último minuto, hasta que Enrique Álvarez Sostres ha afirmado: “Foro no va a pagar con la misma moneda”. Se refería a que el partido de Francisco Álvarez Cascos se portará bien con el Ejecutivo, al contrario que, opina, el PP de Asturias con ellos y que ha motivado la ruptura de una coalición de centro-derecha en el Principado, según las fuentes consultadas por EL IMPARCIAL.
El Gobierno responde ante Europa y Europa no quiere un solo despiste. CiU no será contentado y las esperanzas del resto de formaciones quedan en las enmiendas parciales. A falta de algo menos de un mes de la aprobación definitiva, no se avistan mayores sorpresas.
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