Jueves 26 de abril de 2012
Cada vez resulta más rocambolesca la situación que rodea el cáncer que padece el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que si bien dicha enfermedad no es juego y no es razón o motivo de mofa, lo cierto es que el mandatario da indicios de que lo capitaliza a su manera, sobre todo fines electorales,-más si hay rumores de por medio-, y con el objeto de conservar la lealtad de sus votantes.
Desde que en junio de 2011 el propio Chávez anunciará en cadena de radio y televisión que le fue detectado un tumor maligno en la pelvis, poco se ha sabido del diagnóstico real de su enfermedad. La falta de transparencia y el secretismo del Gobierno de Caracas, así como la negativa del Jefe de Estado de ausentarse temporalmente del cargo, ha sembrado más dudas que confianza, en especial de cara a las elecciones presidenciales que serán este próximo 7 de octubre, en donde muchos se preguntan -entre ellos en el seno del chavismo- si el Presidente está en condiciones, de ganar la reelección, de un tercer mandato consecutivo.
Entre tanto, y pese al mal que lo aqueja, el mandatario ha buscado sacar partido de su enfermedad, mediante la imagen del sobreviviente o el luchador que le planta cara a la adversidad. Razón por la cual, luego de años metiéndose con la Iglesia, de la noche al día se vende como un hombre devoto y de fe,- lo que ha generado aún más interrogantes sobre su mejoría-, y tras largos silencios en sus retiros médicos en La Habana, reaparece como si nada, pidiendo perdón a quienes “le desean el mal”, haciendo alarde de condición física jugando bolas criollas,- el equivalente venezolano a la petanca-.
Tal ha sido el entramado propagandístico e incluso kischt detrás de la salud del gobernante, que muchos venezolanos comienzan a dudar de la enfermedad del mandatario, ya que su actitud no ha sido la propia o la normal para un paciente de cáncer.
¿Propaganda? o ¿Miedo a dejar el poder? son las dos incógnitas que se barajan en Venezuela sobre su presidente, el cual debe afrontar una campaña electoral, que por los vientos que soplan la hará a distancia, bien sea por vía telefónica o por Twitter, por no decir que a mando a distancia como ha sido su Gobierno en los últimos meses.