Opinión

España, en libertad condicional

José Antonio Ruiz | Viernes 27 de abril de 2012
Los unos se pavonean del mamoneo con la serpiente y los otros se avergüenzan del cortejo; pero todos comen de la manzana del paraíso vascuence y tratan de exculparse del pecado mortal apelando a la recurrente razón de Estado. Está el país que se va a la mierda, y sólo se ponen de acuerdo para turnarse en la felación etarra. Ni imaginaba San Gregorio Magno, que pasa por ser el inventor del Purgatorio, lo que iban a dar de sí sus premoniciones.

Vía Nanclares II de reinserción descafeinada. Acérquense uno a uno los renegados. Tiempo tendremos de hablar de la petición de disculpas al ofendido. De lo que se trata ahora, según parece, es de corroborar la existencia de sincero remordimiento de conciencia y preparar el terreno de cara a las autonómicas en evitación de sobresaltos. Alfombra roja… de sangre derramada.

El Gobierno está en su derecho de cambiar el tercio de su política antiterrorista; lo que no puede hacer es dar el paso a escondidas, con nocturnidad y cobardía, enviando un motorista con el teletipo ya redactado a la agencia EFE, como si estuviera perpetrando un delito o traicionando los principios de los que ha venido alardeando durante los años de plomo.

La cuestión no es, a entender de este cronista, que Moncloa haya optado por la vía exploratoria para sondear a los reclusos etarras que no comulgan con el núcleo duro de la banda. Lo denunciable es la hipocresía de Los Peperos, que en su día pusieron a parir a Zapatero y a Rubalcaba por traidores y entreguistas, y al paso que llevan van a ser más comprensivos con la causa que Los Sociatas.

¿A cuento de qué cuento se explica la súbita conversión si los hechos parecen demostrar que nada ha cambiado porque todo sigue igual? ¿Acaso no hay que ser mezquino, como el diputado de Amaiur, Iñaki Antigüedad, para confesar, haciendo honor a su trasnochado apellido, que «nunca se le pasaría por la cabeza pedir a ETA su desaparición», teniendo como tiene la banda «una responsabilidad respecto a sus militantes»? ¡Faltaría más! Pero resulta que hay señorías tan justitas de mendrugo neuronal, que a la diputada del PP Carmen Quintanilla sólo se le ocurre recriminar en público al diputado Mikel Errekondo, el ex jugador de balonmano compañero de Urdangarín, por andar en mangas de camisa por el Congreso.

El mismo autobús que ha atropellado al Barça de Guardiola y al Madrí de Mourinho, a punto está de saltarse el semáforo en rojo y arramblar con el paso de cebra, con la cebra africana que Tarzán regaló a Su Majestad, y hasta con esta España mortal nuestra, de luxaciones y recaídas, a la que, como Jaime Matas, no le queda otra que declararse insolvente a unos días vista de que nos subasten a todos como si fuéramos bestias de cualquier mercado de ganado porcino o lanar, a fin de poder hacer frente al concurso de acreedores del establo ibérico. Más perdidos en la tribu que Gregory Peck en La profecía. España ciclotímica. ¡Menudo planchazo! Y no teniendo ya bastantes preocupaciones, va y se une ahora la incertidumbre de saber qué día impactará contra la Tierra el balón de Sergio Ramos.

Está la cosa tan malita, que el abajo firmante, que nunca ha tenido vocación de voyeur salvo para seguir con la vista la grupa de los purasangre que compiten en el Grand National llegado el mes de abril, sólo encuentra consuelo ojeando las fotos de Corinna o mismamente de la diosa Irina, consoladora de Ronaldos afligidos, embutida en su “sujetador favorito”, que me inspiran bastante más que la tal Elena Valenciano, cuya espesura viscosa, a la vista y al oído, llegado el caso es causa más que suficiente para explicar el origen de muchas cardiopatías. Claro que igual que te digo lo que te digo, te digo que saber que Armani va a vestir a Lady Gaga, en cambio, me ha dejado frio.

¡Cuánto político autista! Hay que tener la cara más dura que un toro de Guisando para incitar a la gente a que se eche a la calle para protestar por los recortes del Gobierno de PP el mismo día que la UE dejaba in puribus al Gobierno socialista (y sin embargo trolero) de ZP por perjurar que 2011 cerraría con un déficit del 6% en lugar del 8,5%.

Esta es la hora que la vice Salgado todavía no ha demostrado conocer el significado de la palabra “vergüenza” para salir a la palestra y reconocer que, o bien fue una incompetente, o bien nos mintió a sabiendas; debe ser que le sale más rentable concentrar sus “capacidades” en cerrar su fichaje por Abertis tan sólo unas semanas después de hacer lo propio como consejera de Enersis. ¡Cuánto mejor nos hubiera ido a todos si cuando mandaba se hubiera tomado tanto interés!

Le pasa, salvadas las distancias, como al ex ministro Acebes, otra criatura del desamparo que ha hecho un sacrificio enorme para aceptar a regañadientes el enchufe como consejero de Iberdrola, a razón de 400.000 talegos anuales, y que encima va y nos pone cara de Ángel como si no hubiera roto nunca un plato. ¡A mí que me registren! Al pelo le viene llamarse Paniagua de segundo apellido.

Mucho me temo que predica en el desierto (de extraños y de Arimateas propios) el cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio María Rouco, cuando dice que «hay que apartarse de la codicia».

Hay que estar por encima del bien y del mal (y Alfredo lo está desde hace ya mucho tiempo de lo uno y de lo otro y hasta inclusive del más allá), para reprochar nada a los Marianistas arguyendo, con una demagogia rayana en el dislate, que «quitar la sanidad a los inmigrantes irregulares es xenófobo».

Hay que tenerla como el cemento armado de los cimientos del Windsor para adjurar de la reforma laboral pepera un día sí y el otro también, tal cual le sucede a los editorialistas prisaicos, y aprovechar el revolcón regulatorio del mercado de trabajo que ha propiciado la derechona para poner en marcha un ERE de mil pares en El País, la cadena SER y Cinco Días. ¡Vivan los becarios! Y ¡Olé! los cojones de Janli Cebrián, cada día más millonario, cuando reconoce con una sinceridad impropia fruto de su distanciamiento de las preocupaciones terráqueas de los mortales que «los diarios ya no vertebran la opinión pública». Sobre todo el suyo.

Hay que tener el rostro como Falopio, de nombre Gabriel, tal cual sucede con los prebostes de CiU, para justificar, por boca de piñón de José Antonio Durán y Lérida, el rechazo a los Presupuestos Generales del Estado, alegando que sólo faltaría «ser cornudos y pagar la bebida».

Está este ciudadano descreído tan desanimado con el panorama, que no descarta buscar un empleo como “caza tormentas” en Australia. Si fuera verdad, como creen los japoneses, que el niño que llora crece más rápido, me echaría a llorar ahora mismo a ver si con un poco de suerte llego a tiempo de fichar por los Lakers de Gasol.

Más pena me da el corporativismo progre de La Milá sacando la cara por Ana Pastor, la señora de Antoñito García Ferreras, esa zagala tan malhumorada que trabaja en la tele pública y que siempre está más cabreada con sus entrevistados del PP que un guardia civil tardo franquista. Dice Mercedes: «Hay que ayudarte por si la Cospedal acaba contigo en TVE». Estoy con Alfonso Rojo cuando se pregunta si en lugar de la libertad de expresión lo que estará en peligro no serán los langostinos a la plancha.

Sólo nos resta el consuelo de los tontos, que buscan aliviar sus penas pensando que el vecino esta más jodido todavía, pongamos por caso los portugueses, que no tienen ni gana de celebrar el 38 aniversario de la Revolución de los Claveles. ¿De qué les ha servido cargarse la dictadura de Oliveira Salazar si andan ahora bajo el yugo de la dictadura del dinero?

Suerte que siempre nos quedará el hooligan Gaspar, tan comedido con en él es habitual en materia expresiva: «Soy culé anti madridista. Lo que haga el Madrid me la sopla. Ni equipo español ni mierdas».

Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja a que un político o un periodista entre en el Reino de los Cielos. Amén.

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