Economía

Por fin Alemania y España van juntas

Crónica económica

Lunes 30 de abril de 2012
Hay elementos de la política internacional que son más o menos fijos. Es así porque lo mandan la geografía de los países, su historia, las relaciones comerciales y demás; son asuntos que o no varían o cambian lentamente y que, en cualquier caso, no dependen en gran medida del gobierno de turno. Francia no querrá que Alemania ejerza la posición de preminencia en la UE que dicta el peso de su economía. España y Polonia lucharán porque salgan bien paradas las potencias demográficas de medio tamaño.

Pero también, a veces, esas cuestiones sí cambian. Recordemos los años buenos de Aznar. Él hablaba de establecer una política de “déficit cero”, algo que aquí, un país sin cultura política o económica, se veía como una idea procedente de Marte, y que permitió reducir la deuda pública hasta niveles históricamente bajos. En aquéllos años Alemania y Francia se saltaban a la torera los límites de Maastricht del 3 por ciento de déficit. Con el gobierno siguiente Zapatero habló de “volver al corazón de Europa”.

Se refería a una confluencia con una supuesta Europa que no seguía los esfuerzos aliados en Irak, cuando la práctica totalidad de nuestros vecinos formaban parte de la misma. Pero acuñaba también el viejo deseo de los españoles de estar tan desarrollados económicamente como los vecinos europeos más admirados. Ah, pero llegó la crisis. Y entonces, otra vez, España y Alemania siguieron caminos distintos. Esta vez España no hizo de Alemania ni Alemania de España. Cada una se mantuvo en su papel. Alemania mantuvo unos déficit bajos, y mantuvo y profundizó la liberalización del mercado de trabajo. Nosotros asombramos al mundo con la mayor política de estímulo fiscal de toda Europa (el caso de Irlanda es distinto). No se nos acuse de ser heterodoxos. Seguimos lo que pedía, casi exigía, el Fondo Monetario Internacional, que estaba bajo el mandato de Dominique Strauss-Kahn. Alemania se negó. Fue ella la que se salió del consenso.

De algún modo, no somos nosotros quienes damos lecciones de cómo salir de la crisis. No. Es Alemania. Que en estos años no ha visto que aumentase el paro, en plena crisis. Que ahora ve cómo el paro baja consistentemente. Que asume, sola, el peso de tirar de las finanzas europeas sin que las suyas propias se resientan. ¿No será que el keynesianismo que nosotros encarnamos como el que más no es tan buena idea, al fin y al cabo? ¿No será que la austeridad, que en Alemania no es una novedad sino la elección que hizo en el año 2008, no es tan mala idea, después de todo?

Y de ahí saltamos al último de los tres gobiernos españoles más recientes, el de Mariano Rajoy. De nuevo un gobierno popular. Y en esta ocasión Alemania se mantiene en su papel, mientras que España recupera esa pretensión de apostar por los ahorros en el gasto público y por las reformas de verdad de nuestra economía. Es decir, en esta ocasión, Alemania y España están en sintonía.

Esto se ve en las palabras pronunciadas en nuestro país por el ministro alemán de Economía, Wolfgang Schaüble, recogidas por El Imparcial. Recordémoslas: Todos en Europa sabemos que España esta en la senda correcta, las medidas del Gobierno son impresionantes; tenemos plena confianza en España y así lo hacemos saber”. Y añade: “todos somos responsables de que el crecimiento en Europa se recupere y no solo estoy asombrado por las medidas adoptadas en España sino por las medidas que han tomado todos los países europeos”.

Porque ahora España es algo más que un mal alumno reconvenido. El gobierno alemán cree firmemente en la necesidad de controlar las cuentas públicas, y necesita que España siga cuanto pueda por ese camino, pues si no lo hace pone en riesgo el gran instrumento de la política económica alemana: el euro. Dice el diario El Mundo que Wolfgang Schaüble es "el ministro número 14 de Rajoy". No tiene en cuenta que, en realidad, Rajoy es el vicecanciller de AngelaMerkel.

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