Enrique Arnaldo | Martes 01 de mayo de 2012
España fue el lugar envidiado en todo el mundo en la era de la movida. Asombró al universo en las Olimpiadas de Barcelona. Nos convertimos en aliados preferentes de Estados Unidos con Aznar.
Pero llegó la época de la tontuna, de las boberías, de la política de campanario. Zapatero llegó a decir que Francia estaba acomplejada ante el empuje irresistible de España y se proclamó el gran rehacedor de las relaciones internacionales con su ñoña alianza de las civilizaciones. Incluso aseguró que íbamos a ingresar en el G-8.
Tras las mentiras y las cintas de video repletas de engaños, tras el desarme moral del todo vale, tras la implantación del Estado de la facilitación sin esfuerzo, fuimos cayendo al fondo del pozo. Estamos enfangados en el lodo, sin brújula ni liderazgo. No nos respeta ni el Tato. No damos ni miedo...Somos perfectamente prescindibles en todos los foros.
Primero fue Cristina Fernández apropiándose de YPF por la que Repsol pagó en su momento un precio al Gobierno argentino. Mucha palabrería, mucho gesto de indignación, pero política consumada. Y ahora la reina de la demagogia rioplatense se lo volverá a vender a los ...Y no pasará nada. Repsol no verá un dólar porque ellos no expropian sino que se quedan con lo que desean. Más de cien arbitrajes internacionales desde hace años en marcha por contratos incumplidos son prueba inequívoca de que su concepción del Derecho es la misma que la de los militares que rigen(o rugen?)Birmania.
No pretendan que comulguemos con ruedas de molino porque la única empresa que se les ha ocurrido apropiarse, con apariencia de legalidad pero sin interés público-social que justifique la medida, es una española. Que yo sepa ni se les pasa por la cabeza hacer lo mismo con las petroleras norteamericanas o rusas o con la francesa Total. Prefieren piezas fáciles.
Pero el efecto contagio es la más elemental de las leyes de la política. Y un alumno cualquiera, aunque solo tenga estudios primarios, como Evo Morales, lo sabe de sobra. Como conoce también que la mejor estrategia es la sorpresa, sin dar un minuto de reacción al enemigo, por las buenas se ha apropiado de la filial de Red Eléctrica. Hoy se ha levantado nacionalizador y se ha comido otra empresa española. No es la primera, y como la vez anterior le saldrá gratis. De nuevo vendrán los duelos y quebrantos, los discursos inflados, pero nada de nada. No se tomarán medidas proporcionadas a semejantes ukases. Los periódicos reproducirán algunas entrevistas con bolivianos residentes en España (¿cuántos miles?) que se distanciarán de su Evo. Y quizás el Comisario de turno de la UE se coloque en un atril dando todo tipo de garantías de solidaridad con España y de rechazo del robo sin mano armada. Pero, en realidad, no pasará nada, absolutamente nada. Simplemente porque no somos nadie. Y hasta Evo lo sabe.
¡Y a pasarlo bien en la próxima Cumbre Iberoamericana! ¡A ponerse el sombrerito de turno o la guayabera y a sonreir en la foto de familia!
Algunos afirman que como son empresas privadas que juegan en el mercado, el país no debe implicarse. ¡Valientes!. No se dan cuenta que esas empresas son también España, son tan España como Ceuta y Melilla. Y lamento dar ideas porque visto lo visto igual se animan los vecinos (incomodos) del sur.
La debilidad es el principio del fin. Quizás lo dijera Napoleón, o tal vez fue Churchill. O a lo mejor me lo acabo de inventar, pero perfectamente lo podrían haber dicho....aunque por razones distintas.
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