Opinión

Periodismo: ¡Maldito parné!

Javier Cámara | Jueves 03 de mayo de 2012
Siento profundamente escribir una columna sobre periodismo en la que insistiré en que tiene un problema y, al final, no voy a poder dar, ni siquiera por asomo, un atisbo de solución. Vayan por delante mis más sinceras disculpas.

Es muy probable que existan tantas definiciones de periodismo como periodistas a los que se pregunte, aunque la Real Academia Española solo tenga una: “Captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades”. No deja de ser curioso, desde mi punto de vista, que en esta definición no se mencionen términos como imparcialidad, verdad, objetividad, interés, honestidad, manipulación, supervivencia, integridad, honradez, libertad o, incluso, democracia, tan repetida últimamente.

Se acaba de celebrar el Día Mundial de la Libertad de Prensa, algo que desde muchas instituciones dentro y fuera de la profesión se insiste en que se hace como reconocimiento a un periodismo libre, pluralista e independiente. Añaden que es un componente esencial de toda sociedad democrática. Pero, ¿realmente queda quien se crea que en Democracia es necesaria una prensa libre e independiente? ¿No se han dado cuenta de que eso no ha pasado nunca? ¿Alguien duda de que todos los periodistas del mundo se deben a alguien o a algo?

Duele decir que el modelo de periodismo que entendemos hoy en día no es viable sin el soporte económico de esos “alguien” o “algos” que siempre, sin excepción, esperarán una rentabilidad a su inversión. Dignidad, mucha, pero sin dinero no hay periodismo. De hecho, en la conmemoración de este 3 de mayo la Federación de Asociaciones de Periodistas de España lo que más ha resaltado es que en los últimos cuatro años se han perdido en nuestro país 6.200 empleos y ha puesto especial hincapié en que 1.309 de ellos se produjeron en los tres primeros meses de 2012. Un dato puramente económico, fiel reflejo de la situación actual en todos los sectores, no solo el periodístico.

Esta triste realidad deja perfectamente a las claras que la supervivencia de un modelo depende directamente de la situación económica de un país. Si no hay beneficios no hay dinero para gastar en publicidad y si ésta no llega a un medio de comunicación éste desaparece. Efectivamente, “Sin periodistas, no hay periodismo” como sin panaderos no hay pan.

Y digo yo: ¿Alguien sabe cómo hacer que un periodista no tenga que plegarse a los intereses del propietario/empresario/editor porque si no lo hace no tiene trabajo? ¿Existe una fórmula mágica para que este profesional no tenga que estar pensando siempre en las facturas, sus hijos o en la hipoteca/alquiler? ¿Se puede romper el binomio financiación-periodismo?

El periodismo es caro y mientras no cambie el modelo que lo sustenta seguiremos ejerciendo la profesión con pluralidad, pero con sueldos indignos y recortados, con redacciones reducidas a la mínima expresión, con más becarios que veteranos, con despidos y, sobre todo, sin libertad ni independencia. ¡Maldito parné!

TEMAS RELACIONADOS: