Opinión

La nacionalización de España

José Antonio Ruiz | Viernes 04 de mayo de 2012
El problema no es que Mariano, embelesado con el “addicted to you” de Cospedal imitando en playback a Shakira desde el ferial de Albacete, decida finalmente si este año toca o no Debate sobre el estado de la Nación. ¡Qué pereza! El problema es que un año de estos, el menos pensado, mientras Rajoy sigue tratando de descifrar su propia letra, pues hay veces que ni él mismo se entiende a sí mismo, asistamos, perplejos, a un Debate del Estado sin Nación.

No hace falta poner el foco en la Argentina, Bolivia, Ecuador o en la Venezuela del porqué no te callas. Uno de estos días, al “President More” (Arturo Mas, English website), pongamos por caso, se le ocurre nacionalizar España de la cuenca hidrográfica del Ebro hacia arriba, y veo que nos retiran el pasaporte a los apátridas y nos prohíben la entrada, como a The Pelayos, en el Gran Casino de Torrelodones.

Corrida Goyesca en Las Ventas. Criadillas de toro, plato favorito de Fernando el Católico. He visto flanes de vainilla con más huevos que algunos “servidores” públicos que presumen de su parentesco con Godzilla. España está siendo más motivo de hazmerreir que la estatua bronceada del emperador Trajano en cueros sosteniendo un lobo con bufanda a la entrada del Museo Nacional de Historia de Rumanía, en Bucarest. España, motivo de mofa, está como el mirador del Monumento a Colón de Barcelona: fuera de servicio. El ascensor ni sube ni baja, no se sabe si viene o si va.

No me extraña que el Ministro de Defensa, mientras deshoja la margarita de movilizar a la Legión o a los GEOS, haya dado su visto bueno para que doscientos militares y guardias civiles viajen este año en peregrinación a Lourdes para pedirle a la Virgen, todos al unísono, que por lo que más quiera obre el milagro y nos salve de la condenación eterna.

Algunos políticos son tan ilusos, que siguen abrigando la infundada esperanza de que Elvis siga vivo.

Efecto mariposón: Evo nacionaliza la filial bolivariana de Red Eléctrica y el Gobierno sólo acierta a plantearse una nueva subida del recibo de la luz.

Como sucediera tras el atraco a mano armada perpetrado por la muñeca hinchable, los ministros de Exteriores y de Industria han vuelto a saltar al ruedo, como Javier Bardem ejerciendo de semental poligonero en Jamón, Jamón, palpándose el paquete, en un alarde de poderío hormonal ante los ojos zumbones de Silvia, a la sazón, Penélope Cruz, con lo que todo queda en casa y no es pecado cinematográfico.

Por algún extraño motivo que desconozco, García Margallo y Soria se empeñan en emular al gorila macho del Congo. Pero resulta que llegada la hora de la verdad, están demostrando ser más inofensivos que Copito de Nieve que en paz descanse. Se ponen en plan machote como macarras de discoteque con ganas de bronca; y cuando hay que dar la talla, se enfundan el tutú y las zapatillas y se ponen a dar saltitos como las bailarinas del Lago de los Cisnes contoneándose ante el príncipe Sigfrido.

Sentado el precedente de Brufau, de quien dicen las malas lenguas que desde el “Cristinazo” los lleva fijos, en el Carrefour se están agotando las existencias de pañales súper absorbentes.

Pero España sigue siendo diferente aunque esté «como el culo», según Sabina. En el Ibex 35 hay menos ambiente que en el cementerio de la Almudena, y ajenos al acabose nos entregamos con desafuero al alirón. Apoteosis madridista en Cibeles. La diosa de piedra debe pensar que estamos como cencerros. Ya ve conspiradores hasta Guardiola que iba para santo.

Entenderán que a un atlético no le ponga lo más mínimo el muslamen de Cristiano. Pero este simulacro de país tan «anormal» (Almudena Grandes) necesitaría un menda en Moncloa con el descaro de un tipo sobrado de autoestima, capaz de agarrar de la solapa a cualquier incauto que se atreviese a burlarse de un ex imperio que a estas alturas a lo más que puede aspirar es a competir como peso pluma en el cuadrilátero internacional. Menos “señorío” y más cojones.

Confieso vergüenza de ser español como los diez mil cenutrios, de profesión estudiantes, que se han dado cita en el macrobotellón del puerto de Valencia. Santa Rita, Rita, te creía con más agallas para prohibir por lo civil o manu militari esta cosa de la Fiesta de la Primavera. Live Spring. ¿Juventud divino tesoro? Que nadie se extrañe si después pasa lo que ha pasado en Australia, donde han sido multados dos británicos por robar un pingüino de un parque, en plena cogorza de vodka, y llevárselo a casa. El tigre de Tasmania era, sin duda alguna, mucho más civilizado.
Confieso estar abatido después de ver a Kathleen Turner, mito sexual de los 80, maltratada por el tiempo en The Perfect Family. Claro que tampoco los Beach Boys tienen dieciocho años por más que se hayan criogenizado en una clínica de cirugía estética californiana. Hasta Jennifer López reconoce tirar de faja para estar perfecta. Cuando alguien se pasa hinchándose los labios como Lindsay Lohan, deja de tener labios y pasa a tener morro.

Confieso sentir vergüenza ajena cuando veo a un Bono melenudo en Vanity Fair, encantado de conocerse, reconociendo que va a cobrar ochocientos mil talegos por sus memorias. Si no me falla la calculadora, ochocientos mil meses, o sea, sesenta y siete años, o sea, dos vidas laborales, tiene que trabajar un mileurista para cobrar el dineral de Pepe por contar su vida de vino y rosas. ¿Demagogo yo?
Hemos pasado de los «brotes verdes» sociatas a los «rayos de esperanza» de Del Guindos. En una de estas nos parte un rayo.
Sólo nos faltaba que la Justicia de Irlanda del Norte concediera la extradición a España de Iñaki De Juana Chaos, cuando lo que habría que hacer es prohibirle la entrada. Teniendo en cuenta que el País Vasco ha decidido pasarse a Mato por el forro y seguirá atendiendo a los “sin papeles”, con un poco de suerte, a su vuelta a España, el almorrano podrá seguir tratándose de sus hemorroides a costa de la sanidad pública que sufragan las familias de sus víctimas.

¿Queda algo de “la gran Nación” española? (…) Al paso que vamos, no va a quedar ni el Tato.