Opinión

Los tres principios no negociables

Ignacio Sánchez Cámara | Sábado 05 de mayo de 2012
El cristianismo no es de derechas ni de izquierdas porque no es una ideología política. Hoy está, por razones morales, más cerca de la derecha que de la izquierda. Incluso en materia económica, pues las terapias liberales favorecen, de hecho, al bien común más que el socialismo. Pero la clave no se encuentra en la economía, sino en lo que el papa Benedicto XVI ha calificado como “los tres principios no negociables” para un católico (y, probablemente, deberían serlo también para quienes no lo son): el respeto a la vida, a la familia y a la libertad educativa. En política, es preciso casi siempre elegir el mal menor. El bien parece reñido con ella. La izquierda occidental ha seguido en los últimos años una ruta equivocada. Y la española, de manera superlativa. A la ceguera ideológica en materia económica, ha añadido un frente anticultural contra la vida, la familia y la libertad educativa. Este frente no le impide, en ocasiones, obtener algún éxito electoral, pero, y no muy a la larga, conducirá a su colapso.

En política, casi todo puede ser negociado. Sólo hay tres cosas que un elector escrupuloso (no sólo católico) no puede negociar: la protección de la vida, la defensa de la familia y la garantía del derecho a la libertad educativa. Al menos estas tres cosas no pueden ser encomendadas a la veleidad de las mayorías cambiantes, pues constituyen el núcleo básico de la dignidad de la persona. Más profunda que la crisis económica es la crisis moral. Puede haber motivos para votar muchas opciones diferentes y para dejar de hacerlo, pero nunca hay razón para votar a quienes atacan a la vida, a la familia y a la libertad de educación. Son los tres principios no negociables.