crónica política
Miércoles 09 de mayo de 2012
El PP considera lógico que la encuesta que este martes ha hecho pública el CIS refleje un desgaste electoral. Analistas políticos consultados por este diario subrayan que “no podía ser de otra forma, después de las duras medidas que el Gobierno ha debido adoptar para compensar el desfase en el déficit público dejado por el Ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez Zapatero”. Es más, insisten estos mismos medios, “si se celebraran elecciones generales hoy, el PP todavía aventajaría al PSOE en once puntos de diferencia”. Es decir, obtendría el 40,6 por ciento de los votos frente al 44,6 logrado el 20-N. Y estos resultados bajo una premisa, la adopción por parte del Gobierno de Rajoy de duras medidas que como él mismo ha reconocido no gustan a los ciudadanos pero que son indispensables para volver a crear un panorama que permita la recuperación económica y la creación de empleo, es decir, salir de la crisis.
¿Y el PSOE? Según el CIS sólo ganaría un punto respecto a las últimas elecciones generales. Solo un punto después de una durísima estrategia de desgaste al Gobierno con apoyos explícitos a la huelga general convocada por los sindicatos el pasado 29 de marzo, a las movilizaciones en la calle contra la reforma laboral y las emprendidas en materia de sanidad y educación por el Ejecutivo popular. “Escaso rédito para tanto ruido”, señalan los analistas consultados por “El Imparcial”.
Diferentes valoraciones, como no podía ser de otra manera entre, los actores de esta película. En el PSOE se han acogido los datos de esta encuesta como una gran victoria, y más después del triunfo electoral del candidato socialista François Hollande en las elecciones presidenciales francesas del pasado domingo. Sin embargo, desde el PP, su portavoz parlamentario, Alfonso Alonso, ha destacado que los datos ofrecidos por el Centro de Investigaciones Sociológicas demuestran que los españoles han castigado más la labor de oposición del PSOE que las acciones emprendidas por el Gobierno para sacar a España de la crisis, por difíciles y duras que sean.
La más que posible inyección de fondos públicos que el Consejo de Ministros puede aprobar el próximo viernes para sanear Bankia ha sido el otro gran caballo de batalla informativo de este martes, y más después que desde el PSOE se haya puesto en tela de juicio la posible utilización de fondos del Estado para salvar entidades financieras mientras se recortan partidas destinadas a la educación y la sanidad. El presidente del Gobierno ha salido al paso de estas críticas “demagógicas”, según el PP, durante su comparecencia en la sesión de control al Ejecutivo en el Senado.
Rajoy ha respondido a una pregunta “con miga”, según las fuentes consultas, del portavoz socialista en la Cámara Alta, Marcelino Iglesias: “En educación y sanidad van a recortar 10.000 millones de euros. Los mismos que necesitan para resolver los problemas de un banco. ¿Es posible que encontremos ese dinero para un banco y no para la educación y la salud de los ciudadanos”?
Ante esta pregunta de “alto contenido político”, como la califican los analistas consultados por este diario, el presidente del Gobierno ha respondido a los socialistas que “no sé qué dicen de dinero público, porque hasta ahora el único público que se ha dado es del Gobierno del PSOE”, en referencia a las ayudas a entidades financieras españolas para sanear sus balances. Desde el PP se ha insistido en que ninguna inyección de dinero procedente de las arcas del Estado a los bancos para sanear el sistema financiero español “irá a fondo perdido”.
En este rifirrafe en el Senado también ha saltado a la palestra la herencia recibida por el Gobierno del PP del Ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. Y ahí, Rajoy ha sido muy claro: “No me quejo de la herencia recibida, sino del engaño”. Un “engaño” en el déficit público no sólo a él, sino también a la UE, que le ha obligado a tomar medidas no contempladas en el programa electoral, algo que día a día le reprocha el PSOE.
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