Miércoles 09 de mayo de 2012
La última sorpresa producida por la crisis económica ha sido la dimisión de Rato al frente de Bankia, la superfusión de Cajas que ideó y lideró el expresidente económico de Aznar, sin duda uno de los mejores, si no el mejor, ministro de Economía de la democracia.
Hay quien sostiene que Rajoy es la punta de lanza de la destitución, camuflada como dimisión, por las antiguas rencillas que libraron cuando Aznar tuvo que elegir entre el triunvirato de Rajoy, Rato y Mayor Oreja como sustituto al frente del PP. Luego, la carrera de Rato fue meteórica y llegó a presidir el FMI, retirándose voluntariamente y por la puerta grande.
Pero otras versiones, apuntan a De Guindos como el brazo ejecutor de la dimisión de Rato, por celos y, seguramente también, porque la situación de Bankia se ha tornado en crítica y era necesario dar un golpe de mano para cambiar la deriva de la Caja.
En cualquier caso, lo que parece claro es que uno más que otro, pero, a fin de cuentas los dos, Rato y De Guindos, se han ocupado de apartar a Rato de Bankia para intentar despejar el futuro de la Caja y para escabechar a uno de los grandes gestores económicos españoles. Hay que ver si la maniobra resulta positiva. De momento, el Gobierno está dispuesto a desembolsar unos 10 mil millones de euros para reflotar la entidad. Mucho dinero y mucha maniobra.
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