Viernes 11 de mayo de 2012
El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, comparecía ayer en sede parlamentaria para dar explicaciones sobre la expropiación en Bolivia de la sociedad Transportadora de Electricidad -TDE-, filial de Red Eléctrica de España -REE-El tono de su intervención ha sido más mesurado de lo que algunos hubieran deseado, aunque no por ello se han obviado las puntos de desacuerdo para con los intereses españoles. Ha sido la preocupación en preservar dichos intereses lo que ha hecho que José Manuel Soria contemporizase en gran medida su discurso, del que hay que extraer varias cuestiones.
Es verdad que en la expropiación de TDE haya una mayor base jurídica que el la de YPF, y que la forma -que no el fondo; consideración ésta bien traída por José Manuel Soria- se ajuste algo más a derecho. No lo es, en cambio, que ambos casos carezcan de paralelismos. Antes al contrario, van más allá de la mera coincidencia en el espacio y en el tiempo, pues tanto en Argentina como en Bolivia hay dos gobiernos de izquierda con el populismo por bandera y con escaso respeto por las reglas del juego democrático.
Pero, además, lo que subyace detrás de todo ello es la vulnerabilidad de España como país, en parte debido a la herencia recibida. Y es que la pérdida de prestigio en el concierto internacional durante las dos legislaturas de José Luis Rodríguez Zapatero -con una política exterior casi tan nefasta como la económica- conduce a la actual debilidad. Sale barato meterse con España; bien lo saben ya en Argentina y Bolivia. Es misión del actual Gobierno revertir las tornas y defender los intereses españoles como es debido, y no como hasta ahora.