Ex ministro de Economía y Hacienda, ex director del Fondo Monetario Internacional y, desde el pasado martes, ex director de Bankia. Pocas personas pueden presumir de tener un currículum tan extenso y prestigioso como el que tiene Rodrigo Rato. Tras su precipitada salida de la entidad financiera nacionalizada por el Estado, su futuro se presenta incierto y varias son las opciones que se dibujan su horizonte.
Es probable que, cuando
Rodrigo Rato tomó las riendas de Bankia el 3 de diciembre de 2010, el ex ministro de Economía y Hacienda no vislumbrara una travesía tan corta, de apenas 515 días, al frente de la entidad financiera nacionalizada por el Estado esta semana, una decisión que le costará a las arcas públicas alrededor de 10.000 millones de euros.
Por aquellas fechas, Rato aterrizaba en Bankia con gran parte del beneplácito del sector bancario español, que veía en él a la persona indicada para dirigir un gigante que contaba entonces con
272.000 millones de euros en activos. Menos de dos años después, la foto de Rato dando la mano a su sucesor,
José Ignacio Goirigolzarri, certificaba el punto y final a su andadura como presidente de la compañía.
Aunque su salida ha sido eclipsada por el colapso de la entidad que ha presidido hasta el pasado martes, su dimisión, calificada este mismo viernes por el ministro De Guindos como
"una decisión personal por el bien de Bankia", representa la caída en desgracia de una de las personas con mayor y mejor currículum del sector financiero de nuestro país.
Cuatro opcionesEn los últimos años, en los que ha permanecido alejado de la política, Rato ha sonado casi de manera permanente en las quinielas para ponerse al frente del aparato económico de Mariano Rajoy en el Partido Popular y en el Ejecutivo español. Pero, a la hora de formar Gobierno, el líder del PP se decantó el pasado mes de noviembre por Luis de Guindos, de un perfil más independiente y que colaboró durante ocho años con Rato durante la etapa de Aznar como jefe del Ejecutivo, para que ocupara la difícil cartera de Economía.
Muchos apuntan a que la relación entre De Guindos y Rato no ha atravesado su mejor momento en los últimos años, sobre todo desde que el segundo se hizo con las riendas de Caja Madrid. Aunque el Gobierno ha querido descargar parte de las responsabilidades en el gobernador del Banco de España,
Miguel Ángel Fernández Ordóñez, para justificar la caída de Bankia, el hecho de que el ex
pope del FMI haya tenido que renunciar a su puesto deja en el aire una sensación de que algo más que los 37.500 millones de euros de exposición inmobiliaria ha empujado a Rato al precipicio.
Sea como fuere, lo cierto es que al ex ministro no le van a faltar ofertas de trabajo, Su agenda de contactos, labrada durante sus más de tres décadas en las más altas esferas financieras, es envidiable y cuenta con buenos amigos tanto en el sector privado como en el público dentro y fuera de España.
Rodrigo Rato, durante su etapa al frente del Fondo Monetario Internacional.La primera opción, y la más probable, supone que Rato busque acomodo en otra empresa del
sector privado, ya sea en la matriz o en la filial de alguna de las grandes corporaciones de nuestro país. BBVA, Telefónica, Banco Santander, Repsol o Iberdrola suenan como posibles gigantes dispuestos a hacerle un hueco en sus consejos de administración.
Otra vía sería la de encontrar algo atractivo en el
extranjero. Su paso por el Fondo Monetario Internacional dejó muy buen sabor de boca a ambos lados del Atlántico, donde se le tiene por ser un hábil negociador y un gestor brillante, y tanto en Washington como en Londres o Nueva York suenan cantos de sirena para el ex presidente de Bankia.
La tercera puerta que tiene Rato en el horizonte es la
docencia. Es habitual que los más prestigiosos campus universitarios del planeta, como Yale, Harvard, Oxford o Berkeley, cuenten entre su claustro con políticos o economistas de primera fila. En este sentido, el ex ministro cuenta con el perfil idóneo para dar comienzo a una nueva etapa en su vida laboral impartiendo lecciones magistrales.
Por último, el regreso a la
política activa es otra de las opciones que se le presentan a Rato, aunque quizás sea la menos probable, ya que sigue perteneciendo al Partido Popular. En estos momentos, la controversia alrededor de su figura y la ocupación de los dos puestos clave del Gobierno en su campo, de Guindos en Economía y Montoro en Hacienda, le restan enteros y hacen improbable que Rato opte por regresar a la arena política a corto o medio plazo.
De 63 años, Rato se licenció en Derecho en la Universidad Complutense de Madrid justo antes de viajar a Estados Unidos para cursar un máster en Administración de Empresas en la prestigiosa Universidad de Berkeley. Tras dar sus primeros pasos en política en la desaparecida Alianza Popular, fue escalando posiciones en el Partido Popular desde finales de los años 80 hasta que, con la victoria en 1996 de
José María Aznar, se hizo con la cartera de Economía y Hacienda, entonces fusionada.
Durante los años siguientes, Rato fue el artífice de la recuperación y expansión de la economía española de finales de los 90, méritos que le auparon, años más tarde, hasta la dirección del Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo al que llegó a mediados de 2004 y que encabezó durante tres años y medio.
Tras su aventura internacional, que también le llevó a trabajar para Lazard Ltd., una de las corporaciones financieras más prestigiosas del mundo, Rato volvió a España de la mano de Emilio Botín, que le nombró consejero del Banco Santander, antes de dar el salto a Caja Madrid, primero, y a Bankia, después, tras la macrofusión con Bancaja, Caja de Canarias, Caja Ávila, Caja Segovia, Caixa Laietana y Caja Rioja.
Lo que está claro es que hay vida para rato tras su salida de Bankia. Ya sea en el mundo financiero, en la vuelta a la arena política o en su estreno como docente, el ex ministro buscará su sitio en un puesto acorde a su trayectoria e influencia.
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