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Cultivo de hachís en tierras del Estado marroquí

El Palacio Real guarda silencio

Lunes 14 de mayo de 2012
En una sesión de la segunda Cámara del Parlamento, Larbi Mharchi reveló ante el hemiciclo que el Ministerio de Habús y Asuntos Islámicos, que depende directamente del Palacio real, ha arrendado 550 hectáreas a cultivadores de hachís. Según el parlamentario, “una parte del presupuesto del Ministerio proviene pues del cultivo de la droga, y sirve principalmente para remunerar los salarios de algunos ulemas, imanes y empleados de las mezquitas”.

Las revelaciones del diputado del PAM, hechas en presencia del ministro encargado del Presupuesto, Idriss Azami, dejaron perpleja a la sala. Sin embargo, el Gobierno se ha negado a responder y el Palacio Real, del que depende directamente el nombramiento del ministro de Habús, no ha hecho ninguna declaración.

Varias personalidades consultadas por el portal digital marroquí Bladi.net, afirman no extrañarse de estas declaraciones alegando que “es un secreto de Polichinela, el que en la región de Mokrisset, a 50 kilómetros al norte de Uezzán, las tierras pertenecientes al Ministerio de Habús son arrendadas a los productores de droga desde hace diez años”. Fecha que coincidiría con el nombramiento por el rey Mohamed VI de Ahmed Tufiq como ministro de Bienes y Asuntos religiosos, puesto en el que continúa hasta hoy.

En una entrevista realizada esta semana al periódico digital Hespress, Larbi Mharchi sostiene que “tras las lluvias de estos últimos tiempos, no me extrañaría que la extensión de tierras alquiladas a los productores de hachís supere las mil hectáreas”. Es la primera vez que en un país productor y exportador de cannabis se utilizan tierras pertenecientes al Estado para plantar la droga.

Las “tierras habús” que gestiona el Ministerio, son propiedad del Estado y han sido trasferidas a diferentes entidades religiosas: instituciones islámicas, cofradías religiosas, asociaciones caritativas y particulares. Según la mayoría de estadísticas suponen unas 84 mil hectáreas de los 12 millones de hectáreas que componen las tierras estatales. La inmensa mayoría de estas últimas son tierras colectivas y explotaciones públicas. Si bien, bajo el epígrafe de “tierras habús” en manos del Ministerio religioso hay también “tierras melk” pertenecientes a comunidades y tribus, así como “tierras privadas en poder de las zauias” o cofradías islámicas. De cualquier manera, la denuncia hecha por el diputado del PAM concierne a las tierras habús cuya gestión depende directamente del Ministerio de Asuntos Islámicos adscrito al Palacio Real.

Aunque todo lo referente al catastro es “secreto de Estado” en Marruecos, y de difícil acceso incluso para los académicos que investigan sobre la propiedad y el usufructo de las tierras agrícolas, el semanario La Vie Economique dio cuenta de que lo esencial de las 84 mil hectáreas de tierras habús censadas “son destinadas a la agricultura”, entre ellas 133 grandes plantaciones con unos 360 mil árboles. Las cuatro regiones principales en las que se sitúan las tierras habús son Mequinez, Larache, Taunat y Uezzán, que concentran el 40% de este patrimonio. De estas tierras, dice el semanario, “mas de la mitad (53%) son agrícolas y arrendadas para su explotación, y el 27% afectadas a los Ayuntamientos rurales”.

Hasta ahora se estimaba en los organismos internacionales de control de la producción y el narcotráfico, que loscultivadores de hachís en Marruecos, que explotan una superficie estimada oficialmente en 2010 de 47.500 hectáreas, eran propietarios privados de sus tierras. La denuncia hecha en el Parlamento marroquí pone en cuestión esta hipótesis y plantea un serio problema a los organismos competentes de la Unión Europea, con quien Marruecos ha firmado un Acuerdo de Estatuto Avanzado en 2008.

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