Cuando Mariano Rajoy accedió a la Presidencia del Gobierno, el jefe del Ejecutivo señaló a la política comunitaria como uno de los objetivos prioritarios del Ministerio de Asuntos Exteriores, al frente del cual colocó dos grandes conocedores de la materia, José Manuel García-Margallo, como ministro, y a Íñigo Méndez de Vigo, como secretario de Estado ante la UE. Casi siete meses después, y con la crisis económica golpeando día a día las cuentas nacionales, Rajoy sigue buscando un aliado con el que formar tándem en Bruselas, aunque ninguno de los tres pesos pesados, Alemania, Francia y Reino Unido, están muy por la labor.
Nada más aterrizar en La Moncloa el pasado mes de noviembre, Mariano Rajoy señalaba que la
Unión Europea era uno de sus grandes objetivos de cara a su primera Legislatura. A lo largo de los últimos meses, tanto él como varios miembros de su Gabinete, con la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y el responsable de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, a la cabeza, han reforzado esta idea sabedores de que Europa se presenta como una de las grandes claves para salir lo antes posible de la crisis.
Sin embargo, el gran problema con el que se ha encontrado el aparato diplomático español ha sido la
falta de apoyos de peso de cara a Bruselas. Ni Alemania ni Reino Unido ni Francia han mostrado mucho interés por incluir a España en una alianza que encabece la recuperación económica de la Eurozona y la pérdida de peso específico tras los ocho años de José Luis Rodríguez Zapatero y la grave situación por la que atraviesan las cuentas españolas no han favorecido tampoco este escenario.
Fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores consultadas por EL IMPARCIAL afirman que el objetivo de España "es recuperar la senda del crecimiento y la estabilidad codo con codo con el resto de socios europeos, tengan mucho o poco peso, ya que esto es una familia y fomentar una
Europa de dos velocidades, con alianzas paralelas, ya sean dentro o fuera del euro, no es bueno ni para los países ni para la Unión Europea en su conjunto".
Pero, en paralelo a esta afirmación, el equipo exterior del Gobierno hace tiempo que puso en marcha una ronda de contactos para volver a situar a España en la primera línea en la toma de decisiones europeas. Durante los últimos meses, Rajoy ha mantenido reuniones con los tres grandes líderes europeos,
Angela Merkel (26 de enero),
David Cameron (21 de febrero) y el recién elegido
François Hollande (esta misma semana), y con los dos máximos responsables europeos, el portugués
José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, y el belga
Herman van Rompuy, presidente del Consejo Europeo.
Los resultados han sido hasta el momento
decepcionantes por diferentes motivos. Intereses nacionales, mala prensa, situación económica, diferencias ideológicas o aspiraciones territoriales se entremezclan para dejar a España un paso por detrás del resto de grandes actores comunitarios, que no acaban de ver con buenos ojos una alianza con nuestro país.
AlemaniaMariano Rajoy y la canciller alemana Angela Merkel. Foto: EFEA pesar de que todavía queda un año y medio para revalidar su tercer mandato consecutivo, ya que las federales alemanas están previstas para octubre de 2013, Angela Merkel es consciente de que su Gobierno pasa por un
momento delicado en Europa y en su propio país, donde ha perdido varios lander clave, como Renania del Norte-Westfalia, bastión tradicional socialdemócrata.
Alemania es el
motor de Europa, pero necesita la ayuda del resto de socios, en especial de Francia y de Reino Unido, para implementar las políticas fiscales y económicas necesarias para sanear la Eurozona. La caída del binomio
'Merkozy' y la elección del socialista Hollande abren un nuevo periodo en las relaciones entre París y Berlín, condenados a entenderse pero con pocos analistas apostando por la misma sintonía que ha protagonizado los últimos años.
Por otro lado, Merkel sabe que, a pesar de su cercanía ideológica, Reino Unido siempre ha sido reticente a involucrarse en el proyecto europeo y el no estar entre los 17 países del euro hace que Cameron tampoco sea un aliado natural de la canciller. De este modo, Rajoy se presenta como el socio ideal para Alemania... o no.
Aunque conservadores ambos, las diferencias entre ellos se han dejado notar en los últimos tiempos, sobretodo en torno al papel que debe jugar el Banco Central Europeo en la recuperación económica y a la política fiscal a implementar en la Eurozona en los próximos años. Ejemplo de esta frialdad es que Rajoy se quedó sólo el pasado miércoles a la hora de promover una inyección de liquidez por parte del BCE para atajar la crisis de deuda.
Además, la opinión pública germana, entre los que se encuentran algunos miembros relevantes de la CDU, no ve con buenos ojos una alianza Madrid-Berlín, ya que son muchos los que opinan que Alemania saldría perdiendo y que España es un
lastre económico en la UE que podría llegar a perjudicar directamente sus intereses.
Reino UnidoMariano Rajoy y el primer ministro británico David Cameron. Foto: EFELejos quedan las cumbres bilaterales entre Tony Blair y José María Aznar donde ambos mandatarios escenificaban las buenas relaciones diplomáticas entre España y Reino Unido. Una década después,
Gibraltar sigue siendo foco de periódicos problemas entre ambos países y el principal motivo de distanciamiento.
Londres siempre ha sido un trampolín directo a la
Casa Blanca, por eso Mariano Rajoy puso especial énfasis en restablecer unas buenas relaciones con David Cameron, pero el tradicional euroescepticismo británico unido a los últimos encontronazos a cuenta del Peñón han distanciado a ambos líderes.
La ausencia de Doña Sofía de las celebraciones del sesenta aniversario del reinado de Isabel II, como respuesta al viaje del próximo mes de junio del príncipe Eduardo a Gibraltar, ha sido el detonante para una escalada de tensión en la zona del Estrecho que ha llevado incluso al diario 'The Times' a vaticinar un
conflicto armado de no rebajarse el grado de hostilidad.
Además, la mala prensa con la que cuenta en estos momentos España por culpa de la crisis, con chanzas y artículos incendiarios casi a diario en los tabloides británicos, hacen muy difícil una alianza entre Londres y Madrid en materia de política comunitaria.
Reino Unido, por medio de su primer ministro, reconoce el peso específico que debe jugar España dentro de la Unión Europea, pero
desconfía de un país que, al igual que ellos, se encuentra en recesión pero con peores perspectivas de futuro.
FranciaMariano Rajoy y el presidente francés François Hollande. Foto: EFEEl tercer vértice del triángulo de poder europeo recae sobre el recién elegido François Hollande. Aliado vital en materia de
seguridad y lucha antiterrorista contra Eta, la llegada del líder socialista cayó como un jarro de agua fría en el aparato de Asuntos Exteriores del Gobierno, ya que las perspectivas de mantener unas buenas relaciones con su antecesor, Nicolas Sarkozy, eran mucho mayores.
"En estos momentos España es
un aliado menor, la crisis ha convertido al país en un problema más que en una oportunidad, eso Hollande lo sabe e intentará poner algo de distancia con el Gobierno español y sacar adelante sus propias propuestas, como ya está haciendo con los eurobonos, que Rajoy no respalda", afirma a este periódico
Filipine Megur, analista política francesa.
Esta misma semana, durante su primera reunión en París, se podían observar las diferencias entre el programa de ambos a escasas horas de la cumbre informal del Consejo Europeo. "Mientras Rajoy está más enfilado a lavar la imagen de España y encontrar, sea como sea, un 'padrino' que lo acompañe a las cumbres europeas,
Hollande quiere valerse por sí mismo, aunque eso implique sacrificar las buenas relaciones que hasta ahora mantenía El Elíseo con Alemania, es un líder con carisma y no se arrugará ni se casará con nadie si no es realmente imprescindible", declara Megur.
De este modo, se presentan tiempos difíciles para España en el seno de la Unión Europea. A las severas medidas de ajuste que ha solicitado Bruselas para sanear las cuentas el Gobierno de Rajoy tiene que añadir que no cuenta con un aliado de fuerza con el que hacerse oír en estos momentos clave.
Para contactar: borja.mota@elimparcial.es