Economía

El euro sin Grecia está más cerca

Crónica económica

Miércoles 23 de mayo de 2012
Hace sólo dos meses, como he contado en estas crónicas, fui invitado por la Comisión Europea, junto con otros periodistas españoles y franceses, a Grecia. Entonces se acababa de cerrar la quita con enorme éxito. Los expertos y ministros que visitamos dejaban ver, con alguna excepción, un moderado optimismo sobre la capacidad de Grecia de salir adelante. Al fin y al cabo había realizado ya un importante ajuste fiscal, realmente notable para una economía en recesión. Las reformas tenían el pleno apoyo de la UE y, nos decían, del pueblo griego. Sí, se esperaban unas elecciones y nos dijeron, todos, que se apuntaba a un Parlamento dividido, con varios grupos. Pero la posibilidad de una derrota del reformismo quedaba aún muy lejana. Nadie hablaba de Amanecer Dorado. La izquierda radical, así autodenominada, avanzaría, pero no lo suficiente.

Pero sí ha sido suficiente. Los griegos están hartos de sufrir la crisis económica en la economía privada y también en la economía pública. Y ya que sobre la primera no tienen un control, al menos han votado contra los recortes, el envés de la crisis. Ahora están abocados a unas nuevas elecciones. Si no sale elegido un gobierno reformista, Grecia saldrá del euro.

Este miércoles, un comité de trabajo de la eurozona ha pedido a cada uno de los Estados miembros que elabore un plan de contingencia ante el posible abandono de la moneda común por parte de Grecia. Los mercados, aterrados ante tal posibilidad, sacan dinero de las Bolsas, que se hunden, y buscan refugios allá donde los hubiere. La rentabilidad del bono alemán se hunde. El dinero quiere deuda alemana, aunque se a costa de no recibir ningún interés a cambio. Lo que sea. Al menos no se perderá el dinero. El ex primer ministro griego Lucas Papademos menciona una “improbable” salida del euro por parte de su país, haciendo ver, con ello, que es perfectamente posible. El BCE ha creado un comité de crisis para estudiar esa eventualidad, mientras que el Bundesbank cree que “el actual desarrollo en Grecia es muy preocupante”, según informa el diario Die Zeit.

Desde el FMI, su directora gerente, Christine Lagarde, le lanza un mensaje a los ciudadanos griegos: “La población griega ha hecho un enorme esfuerzo. Pero tiene que hacer más. Hay que hacer más reformas estructurales, hay que hacer una mayor recaudación fiscal y eso tiene un precio”. Que no se dejen engañar: “Alguien tiene que pagar el precio” de haberse endeudado sin control durante años y años. Y vuelve a advertir: “Grecia tiene un largo camino por recorrer y la población tiene mucho más por hacer”.

¿Cuál es el coste que tendrá, para el resto de los países europeos, un abandono del euro por Grecia? Los primeros cálculos apuntan a una magnitud de entre medio billón y un billón de euros. Esto último es el valor de la producción anual de España. El impacto podría ser tal, que la oleada llegaría hasta las costas de China. Según cuenta el analista Zarathustra, al que hemos mencionado en estas crónicas en alguna ocasión, un informe del fondo chino CICC muestra que una desafección del euro por parte de Grecia, su efecto sería tal que haría caer el crecimiento del gigante asiático del entorno del 10 por ciento al 6,4 por ciento.

Más seguro, y más cercano, es el efecto que podría tener sobre los bancos europeos. El canadiense Financial Post recoge un análisis sobre la impronta que dejaría sobre el sistema financiero europeo la pérdida de este socio del euro. Un gestor del fondo Ofi Gestion Privee, en París, dice que esa decisión “abriría la caja de Pandora. Sería un desastre que abriría la puerta a otros desastres. La credibilidad del euro caería, y sentaría un precedente: ¿Por qué no podría darse una salida de España, de Italia, de Francia?”.

Lo previsible es una huida de depósitos desde los países muy endeudados. Lo cual incluye a España, pero también a Italia, Irlanda o Portugal. Y, crecientemente, a Francia. El dinero huye ya de Grecia a marchas forzadas. Las consecuencias para la propia Grecia son tan terribles, que apenas podemos atisbarlas.

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