Opinión

El narco y la cúpula militar mexicana

Domingo 27 de mayo de 2012
La corrupción y el tráfico de influencias vuelven a empañar la institución militar mexicana y en sus altas esferas. Tres ex generales han sido detenidos recientemente por sus presuntos nexos con el narcotráfico y el crimen organizado, concretamente con el cártel de los hermanos Beltrán Leyva, lo que pone en muy mal lugar la imagen del Ejercito del país norteamericano que desde hace una décadas atrás no goza de muy buena reputación.

Más aún, en un México cuyo actual gobierno le declaró la guerra a los narcos, hace seis años, poniendo la seguridad del Estado en manos de unos uniformados que, en vez de mostrar lealtad a la patria, prefieren incrementar su paupérrimo salario con la lluvia de dólares que le garantiza el negocio de la “mordida” y la colaboración con los capos de la droga, cuyas ganancias pueden superar hasta el PIB mexicano de un año.

La captura del ex general Ricardo Escorcia Vargas, y los generales en activo, Tomás Ángeles Dauahare y Roberto Dawe González, pone nuevamente de manifiesto la incuestionable realidad de que el narcotráfico se ha colado en todos los escalafones de la nación azteca, siendo el alto mando militar y la cúpula política uno de sus principales eslabones; lo que resulta preocupante, porque desvela el grave deterioro que sufren las instituciones gubernamentales.

Un declive que no se resuelve con las ayudas de EEUU o algunos golpes de efecto como estas detenciones que para muchos son “pañitos calientes” a un problema que, visto lo visto, lleva décadas lastrando la sociedad mexicana y que se le ha escapado de las manos al Ejecutivo de Calderón, el cual le quedará como herencia a su sucesor que será electo el próximo 1 de julio.

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