Cultura

Un directivo del Guggenheim sustrae medio millón de euros

director financiero

Miércoles 16 de abril de 2008
Llega la corrupción a uno de los museos ejemplares del mapa artístico español: el Guggenheim. Tras diez años y medios de impecable gestión, este miércoles se ha hecho público que el director financiero del museo, Roberto Zearsolo, se ha llevado presuntamente medio millón de euros. Un desfalco en el que el adjetivo "presunto" parece sobrar, ya que Cearsolo, una vez fue descubierto la desaparición del dinero, devolvió 300.000 euros. Además, el propio inculpado reconoció por carta al director dle museo, Juan Ignacio, reconociendo los hechos.


Por todo esto, el director financiaro fue despedido ayer de manera fulminante por "irregularidades financieras y contables", según ha asegurado en rueda de prensa el director del museo, Juan Ignacio Vidarte. Como informa Efe, el acusado falseaba firmas y documentos contables para apropiarse de dinero de las sociedades Tenedora e Inmobiliaria de la pinacoteca. Las sustracciones se han ido realizado discretamente, poco a poco, a lo largo de estos últimos años.

La gestión económica del museo, como apunta el periodista experto en el Guggenheim, Iñaki Esteban, no ha sido del todo acertada, con grandes inversiones en moneda dólar, cuando está estaba fuerte. Luego la situación dio la vuelta, y el euro ganó la partida al dólar, pero las inversiones se han seguido haciendo en esa moneda, como la elevada compra de las esculturas de Jim Serra, que costaron 20 millones de dólares.

El desfalcador ha devuelto en total unos 310.000 euros, y quedan 190.000 por volver a los fondos de origen.


Vidarte, en la "delicada" rueda de prensa (Efe)

Diez años sin mancha
Desde que abrió sus puertas en octubre de 1997, el Guggenheim Bilbaó se ha convertido en un símbolo del éxito cultural, como motor de la economía, el turismo y la regeneración urbanística. Con más de un millón holgado de visitantes al año, su rentabilidad económica -con entradas a precios que superan los diez euros- ha quedado sobradamente demostrada, además de aportar un prestigio y un conocimiento de la ciudad envidiables. Tanto es así que el conocido como "efecto Guggenheim" se trasladó a otras ciudades, como León y su MUSAC, o el otro proyecto del autor de la mole de titanio, Frank Ghery, la bodega-hotel dedicada al vino, en la localidad de Elciego, en la Rioja Alavesa (Álava).

A raíz de este "escándalo", el director del Guggenheim, Vidarte ha manifestado que a partir de ahora se volverán a realizar auditorías externas de las cuentas de las sociedades y fundaciones que gestionan el Museo Guggenheim (la Sociedad Inmobiliaria, propietaria del edificio; la Tenedora, compradora las obras de arte, y la Fundación, de la gestión artística), como se hicieron desde 1995 hasta 1997, cuando echó a andar el centro de arte moderno y contemporáneo.

Además de la comparecencia de Miren Azkarate, el Partido Popular ha solicitado también este jueves la del presidente del Tribunal Vasco de Cuentas Públicas, Jesús Álvarez, para detallar la fiscalización del museo bilbaíno.

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