Economía

"El debate ahora es cómo nos rescatan"

Crónica económica

Martes 29 de mayo de 2012
Probablemente fuera mejor el título Los días en que vivimos peligrosamente. Pero qué más da. Mariano Guindal relató la política económica desde la transición hasta el gobierno de Aznar y los comienzos zapateriles como una sucesión de conversaciones en torno a una mesa. Este martes lo ha explicado Guindal junto a Luis Garicano, que presentaba el libro. Los economistas describen la estructura ósea, pero él aporta la carne. Es decir, el músculo que todo lo mueve y que da forma precisa al cuerpo. Esa carne consiste en multitud de conversaciones, reuniones, llamadas, cartas y demás. El elemento puramente personal es esencial en la historia, más allá de las grandes fuerzas económicas o ideológicas, o más bien junto con ellas. Esa es la materia, cabe pensar, que llena las más de 400 páginas del libro.

Luis Garicano comenzó, en su presentación, arruinando de antemano las esperanzas más optimistas. “Hemos vivido verdaderamente al borde del precipicio”, y ya tenemos, añadía, un pie en el otro lado. Mientras nuestro cuerpo gira hacia el vacío, Garicano añade, por si quedaba alguna duda: El libro tenía que haberse titulado “Crónica de una muerte anunciada”. Más allá de la idoneidad del tópico, lo cierto es que esta crisis sí ha sido anunciada. Garicano señala que lo dice Guindal en su libro. Pero entonces fueron Solbes, Salgado y el propio Zapatero quienes se dedicaron a “negar la realidad”. Guindal, en el acto, precisó más tarde que fue Pepe Blanco quien tomó la decisión de seguir esa estrategia, condenada al fracaso, de lanzar palabras contra la realidad. Ketty Garat, en un reciente libro, precisa que Blanco lo hizo en el 37 Congreso del PSOE.

Lo que crea una sensación melancólica es que, como ha declarado Garicano, esta crisis fue anunciada, pero también fue evitable. Evitable no la crisis, sino sus peores efectos. “No teníamos el mejor sistema financiero del mundo, pero sí un sistema financiero con suficientes recursos” como para hacer frente a lo que se venía encima. Ah, pero, quien veía con claridad lo que se nos avecinaba no tenía porqué ser las mismas personas con responsabilidad política o económica. Verbigracia Zapatero. Pero Garicano señala el caso de un articulista del diario El País, que ya en 2002 alertó sobre la burbuja inmobiliaria, y que incluso, profeta, señalaba el año del estallido de la misma: 2007. Su autor: Miguel Ángel Fernández Ordóñez, MAFO para los titulares, que este mismo viernes acortaba su mandato en un mes. Si, como dicen Garicano y Guindal, España va a ser intervenida y sólo se debate cómo, a él ya no le va a pillar al frente del Banco de España.

Porque eso es, precisamente, lo que han comunicado los dos este martes. “El día más peligroso de la crisis española es hoy”, decía Mariano Guindal en el comienzo de su intervención. “Hoy lo que se está decidiendo es cómo se hace la intervención”. Sólo el cómo, porque la decisión, dicen, está tomada.

Guindal ha tenido acceso a la famosa carta que le envió el entonces presidente del BCE, Jean Claude Trichet, al entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Que esa carta fuese escrita en un “entonces” con protagonistas amortizados no quiere decir que no tenga ya relevancia. Por un lado porque Mariano Rajoy se la presentó a empresarios y sindicatos como su “hoja de ruta”, como se dice hoy. Y, por otro porque uno de los ocho puntos que contiene era la aprobación de la “regla de oro”, el límite constitucional al déficit, que está plenamente asumido por nuestro ordenamiento jurídico. “Desde la carta”, concluye Guindal, “estamos intervenidos”. Pero por el momento es sólo ide facto. Puede que pronto sea de iure.

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