Miércoles 30 de mayo de 2012
Los titulares de Exteriores británico y español, William Hage y José Manuel García Margallo se reunían ayer en Londres con el contencioso de Gibraltar como telón de fondo. En la agenda había más asuntos, así como la volunta de ambas naciones de seguir manteniendo unas relaciones tan fluidas como importantes. De hecho, puede considerarse que fue un encuentro perfil bajo, sin rueda de prensa conjunta ni grandes titulares. Ese precisamente es el mensaje del que deben tomar buena nota las autoridades gibraltareñas: las relaciones bilaterales entre España y Reino Unido están por encima de los afanes de notoriedad del nuevo gobernador de la Roca, el socialista Fabian Picardo.
Los pescadores españoles han faenado siempre en la misma zona. Les ampara no sólo el tratado de Utrech sino un acuerdo suscrito con el anterior mandatario gibraltareño, Peter Caruana. Es éste el quid de la cuestión, por cuanto ahora Fabian Picardo se niega a seguir manteniendo los puntos de ese acuerdo en virtud de no se sabe muy bien qué. La postura española hasta ahora es la correcta, velando por un lado por los intereses de los pescadores y, por otro, hablando con quien se tiene que hablar: Londres, que no Gibraltar. Sus naturales hacen gran parte de su vida en España: vivienda, sanidad, comercio, etc. Si España cierra la verja, serían los “llanitos” quienes más perderían: no hay precedentes de un off-shore que hostigue a su main-land. No sería rentable. No se trata pues, de confrontar, sino de hacer un ejercicio de sensatez, como el protagonizado ayer por William Hage y José Manuel García Margallo. Otro tanto tendría que hacer Fabian Picardo.
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