Economía

La Comisión enmienda la política de Rajoy

Crónica económica

Miércoles 30 de mayo de 2012
Este miércoles la noticia tenía que haber sido otra, no la negativa de Alemania a que los fondos europeos rescaten a nuestro sistema financiero, aquél que era, lo recordarán, el mejor del mundo. La noticia, la gran noticia de esta semana, del mes incluso, era la que se esperaba que diese la Comisión Europea en sus recomendaciones.

Recordará el lector el funcionamiento del semestre europeo. Es un ciclo de actuaciones políticas, de diálogo entre las instituciones europeas y los Estados miembros que comienza con un informe sobre la situación de Europa y las prioridades de la Unión para el año. Lo discuten los ministros de Economía, el Parlamento (por no dejarlo formalmente fuera) y el Consejo. Los Estados presentan un Programa de reformas, que vuelven de nuevo a los Estados en forma de recomendaciones. Éstas formarán parte de la política económica del año siguiente.

Lo que ha dado a conocer este miércoles la Comisión son las recomendaciones. Ahora se trasladarán al Consejo, y serán las recomendaciones modificadas o refrendadas por éste las que España haya de adoptar, quiéralo o no, en sus Presupuestos de 2013. Bruselas ha hecho toda una enmienda a la política económica de España. Vamos a resumir las “recomendaciones”. Tengámoslas en cuenta, por que son lo que nos espera.

Por lo que se refiere a los impuestos, quiere que la fiscalidad se descargue del trabajo (que ya está suficientemente castigado), y recaiga más en el consumo. El IVA no sólo habrá de subir, sino que tendrá que ampliarse la base de ese impuesto. Y hay que racionalizar las subvenciones. En materia de déficit, se puede resumir diciendo que el Gobierno cumpla lo que ha anunciado y está empezando a hacer. Lo mismo por lo que se refiere a la reforma financiera, que alaba. Pero advierte de que es posible que hayan de exigirse mayores provisiones, y mayores requisitos de capital.

El Gobierno tendrá que adelantar la transición hacia la edad de jubilación de 67 años, así como adoptar medidas para ampliar la edad laboral y mejorar la incorporación de los parados con mayor edad. Duda de la efectividad de la reforma laboral, que pese a haber realizado un enorme cambio, ha dejado un mercado todavía bastante inflexible. El coste de despido de un empleado fijo sigue siendo muy alto en comparación con un temporal, por lo que se mantiene el carácter dual de nuestro mercado laboral. El límite de dos años para la “ultraactividad” de los convenios sigue siendo excesivo. Y tanto las llamadas “políticas activas de empleo” como las oficinas de empleo son muy caras y aún más ineficaces. Por último, la Comisión reconoce que el Gobierno no ha hecho nada para liberalizar el mercado o para reducir la burocratización.

A cambio de todas estas tareas, la Comisión reconoce que España no puede alcanzar el déficit del 3,0 por ciento el año que viene, por lo que lo retrasa un año, hasta 2014.

En definitiva, el análisis de la Comisión es el mismo que se ha visto desde aquí. Los esfuerzos del Gobierno no están mal encaminados, pero son a todas luces insuficientes. Y tiene un auténtico problema con el sistema financiero, que puede llevarnos directamente a la intervención. Pero ese es otro tema.

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