Opinión

Laureada contra la crisis

Cristobal Villalobos Salas | Sábado 02 de junio de 2012
Dentro del huracán de malas noticias, con las que nos indigestan almuerzos y cenas de forma diaria, este viernes me ha sorprendido de forma especial una de las decisiones del Consejo de Ministros: noventa y un años después de “Desastre de Annual” se condecora con la Cruz Laureada de San Fernando, nuestra más alta condecoración militar, al Regimiento de “Cazadores de Alcántara, 14 de Caballería”.

El 22 de julio de 1921 el ejército español al mando del General Silvestre, comandante militar de Melilla, tras desplegarse de forma temeraria por las cercanías de la bahía de Alhucemas, y tras la caída de la posición de “Igueriben”, al mando del comandante Benítez, inicia su retirada hacia la ciudad de Melilla.

La retirada se convierte en una desbandada suicida en la que miles de soldados, sin preparación ni equipamiento adecuado, tiran sus armas y huyen en alpargatas entre los pedregales, mientras los rifeños de Abd-el-Krim los torturan y asesinan sin piedad bajo el sofoco del verano africano.
Más de trece mil jóvenes españoles murieron entre el 22 de julio y el 9 de agosto de 1921, al mismo tiempo que muchos de sus oficiales intentaban ponerse a salvo o, simplemente, no sabían qué hacer. Uno de los pocos soldados que en esos momentos se mantuvo fiel a su deber fue el teniente coronel Fernando Primo de Rivera, que agrupó las fuerzas de su regimiento de caballería y cargó contra los rifeños de forma reiterada, intentando proteger con sus hombres la retirada de casi veinte mil compatriotas, falleciendo en el intento 28 de sus 32 oficiales y 523 de los 685 soldados a sus órdenes.

Ante la magnitud de las bajas, y ante la pérdida de buena parte de las monturas, las últimas cargas se realizaron a pie: unos pocos soldados españoles corriendo hacia miles de enemigos. Primo de Rivera moriría poco después, por las heridas causadas por un obús rifeño. Meses más tarde se encontrarían los restos de los jinetes, junto a sus caballos, en el lecho del río Igan.

Momentos antes de la gesta heroica, consciente de la gravedad de la situación y de su propia responsabilidad, el Teniente Coronel reunió a sus oficiales y pronunció las siguientes palabras: "La situación, como ustedes pueden ver, es crítica. Ha llegado el momento de sacrificarse por la Patria cumpliendo la sagrada misión del Arma. Que cada cual ocupe su puesto y cumpla con su deber".

Más de noventa años después, con la desidia que nos caracteriza, el Consejo de Ministros concede la Cruz Laureada de San Fernando, como Laureada Colectiva, al Regimiento de “Cazadores de Alcántara, 14 de Caballería”. Lo dicho: la situación es crítica. Que cada uno ocupe su puesto y cumpla con su deber.