Opinión

Manipulando las cifras no se soluciona nada

José María Cernuda | Miércoles 16 de abril de 2008
Inicia esta semana la Dirección General de Tráfico una campaña de control de velocidad en la que van incrementar la presencia policial en las carreteras hasta alcanzar 305 radares móviles que medirán la velocidad de unos 100.000 vehículos durante 2 semanas, en 2.000 kilómetros de carreteras.

Poco que objetar a esta intensificación que sin duda va a servir para concienciar a los conductores sobre las ventajas de una velocidad adecuada a las condiciones del tráfico, del vehículo y la climatología, entre otras cosas.

El problema surge cuando leemos la nota informativa, plagada de inexactitudes, falsedades o manipulaciones, para justificar unos controles que, si fuesen tan eficaces como nos quieran indicar, nos preguntaríamos las razones por las cuales no se llevan a cabo todos los días.

Comienzan por decirnos que de los 2.741 muertos en carretera el pasado año, una cuarta parte (es decir 685) lo fue porque la velocidad desencadenó el accidente (“causa desencadenante” dice la nota). En otro punto de esta misma nota, la velocidad ya no es la desencadenante sino que es “factor concurrente”. No es lo mismo y eso lo sabe cualquiera que conozca el idioma.

También dice la nota que más de 1.000 muertos se debieron a salidas de vía, en los cuales la velocidad excesiva tiene una incidencia directa. Pues sinceramente, no sabemos de donde sale lo de 1 de cada 4 muertos, porque ya no es el 25 por ciento, sino nada menos que el 36,4 por ciento, a los que habría que sumar los fallecidos en otro tipo de accidente con la velocidad como desencadenante, lo que situaría en cerca del 50 por ciento el trágico porcentaje.

Todo un lío de cifras en algo tan serio y de tanta trascendencia que de nuevo nos hacen sospechar que más que luchar contra un problema real, lo que quieren es atemorizar y ocultar a la opinión que las reducciones en siniestralidad se están obteniendo por otros factores y que no interesa que se ponga en evidencia la incompetencia del equipo director. Manipulando las cifras solo se consigue insistir en la idea de que lo que verdaderamente subyace es un desmedido afán recaudatorio. Nada nuevo.

TEMAS RELACIONADOS: