Los Lunes de El Imparcial

Karl R. Popper: La responsabilidad de vivir

RESEÑA

Domingo 03 de junio de 2012
Karl R. Popper: La responsabilidad de vivir. Escritos sobre política, historia y conocimiento. Traducción de Concha Roldán. Paidós. Barcelona, 2012. 288 páginas. 22 €

Kart R. Popper recoge en este libro textos de conferencias y algunos artículos que, definidos por el carácter racionalista en la búsqueda de la verdad, los distingue conforme a las áreas de la Ciencia Natural y la Ciencia Política. De acuerdo con estos campos del saber, el propio autor considera La responsabilidad de vivir como continuación de En busca de un mundo mejor (1994), por sus esfuerzos dedicados a la comprensión de la realidad desde ámbitos biológicos, sociológicos, políticos, económicos y cosmológicos.

Consciente de que no puede hacerse ciencia sin conocer la labor científica precedente, y de que no puede crecer el método científico de la refutación si no se discute la teoría de otros científicos, Popper valora las aportaciones de Tales de Mileto y los filósofos griegos, Tycho Brahe, Gassendi, Kepler, Newton, Einstein e innumerables físicos, matemáticos y pensadores. Cada teoría es, y ha sido, un intento de solución, y esa solución aparece con su contrastación. Esta actitud eminentemente crítica es la que correspondería al método científico, que, junto con la formulación lingüística, dotaría a una teoría de objetividad y de ser susceptible de falsación. Pero, aunque el filósofo austriaco reflexiona sobre la neutralidad que garantiza la formulación lingüística, no habla en esta obra de qué enfoque lingüístico sería el pertinente para una mayor objetividad científica, ya que no comparten los mismos parámetros lingüísticos escuelas como la estructural, la generativa, la cognitiva o la funcional, y lo que es objetivo para una tal vez no lo sea para otra.

Pero el eje principal del debate científico es, para Popper, la aproximación a la verdad. Piensa que es la idea de verdad la que prevalece en cualquier controversia científica, pues toda polémica, en el fondo, trata de desechar las teorías falsas y orientarse a la búsqueda de las que son verdaderas. El pensador de Viena apuesta por las teorías científicas cuyo carácter esencial es la audacia, aquellas que tienen un fuerte contenido lógico y empírico, y sugiere deshacerse rápidamente de teorías que quieren sostenerse largo tiempo, porque son falsas. Pero es difícil sostener esta postura en la vida cotidiana, de donde es hija la ciencia. Tropieza plenamente con los núcleos del poder cuando se ve muchas veces a sus administradores mantener argumentos ya no solo falsos, sino claramente incoherentes.

Es de esta forma como Popper invita al optimismo de que el futuro no está predeterminado. Cada persona puede influir en él y contribuir a crear un mundo mejor, de ahí la responsabilidad de cada uno a la hora de actuar de manera moralmente correcta. Está en nuestras manos, según el mensaje que Popper quiere transmitir, no conceder los excesos del gobernante, y, en este sentido, pone el acento en la democracia como mecanismo por el que pueden cambiarse los gobiernos sin el empleo de la violencia. En momentos como los actuales, en los que no siempre se consigue adecuar la sensatez del método científico de la contrastación al terreno de la política, sin duda se hace oportuna la lectura de La responsabilidad de vivir.


Por Enrique Cabrero Blasco