Opinión

China en el plano exterior

Lunes 04 de junio de 2012
Ayer se conmemoraba el 23 aniversario de la matanza de Tiananmen, con la censura de internet como telón de fondo. Redes sociales y buscadores vieron como “Tiananmen” o “6-4” -en referencia a la fecha en que se produjo, 4 de junio de 1989- se convertían en términos censurados, sin posibilidad alguna de que en China pudieran remitir a enlace alguno. Esta efeméride coincidía en el tiempo con el comunicado de Pekín sobre la intención estadounidense de reforzar su presencia naval en el área Asia-Pacífico. En palabras del portavoz del gobierno chino, Liu Weimin, “es la región en la que los intereses de China y Estados Unidos deben coincidir, e invitamos a Estados Unidos a desempeñar un papel constructivo en la región”.

La cordialidad del tono empleado no esconde un aviso a navegantes -nunca mejor dicho- sobre una posible colisión de intereses en la zona. La fluidez de las relaciones chino-norteamericanas es crucial no sólo para ambas naciones, sino para el resto de la comunidad internacional. Dicha fluidez redunda en una estabilidad sumamente deseable, habida cuenta de la coyuntura económica actual, y es por ello vital que se trabaje en pos de su mantenimiento. Pero si China quiere seguir abriéndose al mundo, tiene que avanzar -y mucho- en materia de derechos humanos. Es el país del mundo donde más condenas a muerte se producen, la censura es una constante y la cuestión del Tíbet sigue latente. Cuestiones todas que parecen disimularse ante su enorme potencial económico, aunque no por ello deben obviarse. Por más que sea el puntal manufacturero del planeta y que a nivel comercial sea poco menos que intocable.