Opinión

El efecto de la condena a Mubarak

Miércoles 06 de junio de 2012
Es sabido que la llamada “Primavera Arabe” cogió con el paso cambiado a Irán. De ahí que el régimen de Teherán haya seguido con mucha atención los acontecimientos que se han dio sucediendo desde entonces. Así, el general de brigada Yahya Rahim Safavi, asesor militar del líder iraní, ayatolá Alí Jamenei, manifestaba ayer que la sentencia contra el ex presidente egipcio Hosni Mubarak “es una muestra de la influencia de Estados Unidos e Israel sobre el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas de Egipto”, al tiempo que manifestaba abiertamente sus simpatías por el candidato de los Hermanos Musulmanes en detrimento de Ahmed Shafiq, ex ministro de Mubarak.

La indignación generada en Egipto por la condena a cadena perpetua de su anterior mandatario no es tanto porque no se le haya sentenciado a muerte, sino por la absolución a él y a otras personalidades del antiguo régimen de los cargos de corrupción y desvío de fondos públicos; por lo demás, flagrantes. Tanto que resulta comprensible la protesta de gran parte de la sociedad egipcia.

En cualquier caso, hay ya sentencia contra Mubarak, algo impensable hace menos de dos años. Hay también un germen de democracia y hay por fin, un proceso electoral aún en ciernes. Su desenlace se antoja fundamental para la estabilidad en uno de los escenarios geopolíticos más importantes del planeta. Sería deseable, pues, que dicho proceso se lleve a cabo sin las ingerencias de Irán y sin las presiones al electorado por parte de los Hermanos Musulmanes. Solo así el resultado, sea cual sea, tendrá visos de legitimidad.

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