Unión Europea
Jueves 07 de junio de 2012
Cada vez se contempla como una posibilidad más real el que España deba recibir algún tipo de ayuda comunitaria para poder rescatar a nuestra economía. La magnitud financiera de nuestro país, que supone el doble de la suma de la irlandesa, la griega y la portuguesa, obliga a imaginar una cifra astronómica para poder sacarnos de la crisis. Pero, ¿a qué equivale tanto dinero?
En los últimos días se ha producido una lluvia de cifras que indican que un rescate a la economía española, bajo una u otra fórmula o denominación, se antoja inevitable e inminente. Desde el Fondo Monetario Internacional hasta las agencias de calificación, pasando por el Eurogrupo, han dado sus proyecciones sobre la cantidad que necesitaría la banca nacional para sanear sus cuentas, con una horquilla que oscila entre los 40.000 y los 120.000 millones de euros.
A pesar de que Mariano Rajoy ha señalado en numerosas ocasiones a lo largo de las últimas semanas que España "no está al borde del precipicio", que "no somos Grecia" o que "no seremos intervenidos por Bruselas", lo cierto es que un rescate financiero se antoja como el final más previsible a todo el baile de declaraciones, desmentidos y correcciones de las últimas semanas.
En caso de que el rescate finalmente se produjera, la economía española podría quedar parcial o totalmente intervenida, siendo la primera opción la más probable, por Bruselas y el Banco Central Europeo, tal y como sucedió en los casos de Grecia, Portugal, sobretodo, e Irlanda.
La primera consecuencia de la aprobación de una ayuda comunitaria a España sería una más que probable caída de la Bolsa, con consecuencias en el resto de parqués de la eurozona, y un exponencial crecimiento de la prima de riesgo debido a la pérdida de confianza de los mercados en la economía de nuestro país.
Este escenario "conllevaría una importante pérdida de valor de las principales empresas españolas y una fuga de capital millonario de los fondos nacionales, a lo que habría que sumar la degradación del bono soberano español al escalón de 'bono basura', como le ha pasado a Atenas o a Lisboa", apunta en declaraciones a EL IMPARCIAL Guillermo López Chico, economista de KLC Capital y analista bursátil.
Tal y como pasó con irlandeses, griegos y portugueses, al plan de rescate, que sería precedido de una evaluación exhaustiva de las cuentas públicas españolas por parte de supervisores de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) antes del 21 de junio, según ha confirmado el Banco de España, le seguiría un calendario de reestructuración que, en el caso de España, afectaría sobretodo al sistema bancario. Según los analistas, la primera medida a adoptar sería el reforzamiento de los mecanismos de supervisión del sector, cuya falta de previsión ha provocado en gran medida la crisis actual.
De este modo, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI elaborarían un borrador de reformas estructurales, "con especial énfasis en la reordenación de los bancos", apunta López Chico, que España tendría que acatar para poder recibir las ayudas periódicas por parte de Bruselas provenientes del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera o, a partir del 30 de junio, Mecanismo Europeo de Estabilidad.
Este plan obligaría al Ejecutivo de Mariano Rajoy a someter cualquier decisión económica a la supervisión de los "hombres de negro", tal y como los calificaba esta semana Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, refiriéndose a los interventores enviados por la Unión Europea y el FMI. Desde una subida de impuestos hasta cualquier reforma de carácter económico debería recibir el visto bueno de Bruselas.
Aunque la intervención comunitaria sólo afectaría al sistema bancario, de ahí que haya sido calificado por los expertos como un 'rescate blando', ya que, a diferencia de los tres casos anteriores, las ayudas comunitarias no irían de manera directa a parar a las arcas del Estado, es muy posible que entre las exigencias de Bruselas se encuentren "una rebaja de las pensiones, el adelgazamiento del cuerpo de funcionarios, una ampliación en la edad de jubilación o una legislación presupuestaria mucho más restrictiva con las Comunidades Autónomas", señala López Chico.
¿A qué equivale el rescate?
Para el español de a pie, imaginar cuánto pueden ser 50.000 millones de euros resulta una tarea algo más que complicada por la magnitud de la cifra. Para hacerse una idea, lo mejor es poner sobre la mesa otros gastos de similar tamaño.
En caso de que se confirme, el rescate al sistema bancario español equivale a la desmantelación parcial del Ejército, incluyendo la venta de gran parte del arsenal. El presupuesto contemplado en las cuentas públicas a los gastos militares es de 6.312 millones de euros, por lo que para pagar de forma íntegra las necesidades de recapitalización de la banca haría falta que el gasto militar -salarios, misiones en el extranjero, renovación del arsenal, etc.- se redujera a cero hasta 2020. Casi una década sin invertir un solo euro en Defensa.
Otra comparación útil es la del polémico Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). A falta de que el Gobierno confirme una subida impositiva para 2013, los ingresos públicos contemplados en los Presupuestos Generales de este ejercicio por este concepto suman 47.000 millones de euros, un montante muy similar al que se destinará a los bancos en la intervención de la Unión Europea.
Una tercera comparación: Loterías y Apuestas del Estado. La empresa pública, que ya el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero estuvo a punto de privatizar, la "joya de la corona", como la califican algunos economistas, está valorada en unos 21.000 millones de euros y cuenta con una alta rentabilidad (2.600 millones de beneficio anual). Su paso a manos privadas, junto con la eliminación de otras empresas estatales de la cartera pública, como Renfe, Adif, Aena, Paradores Nacionales o Red Eléctrica Española, suponen un montante cercano a los 50.000 millones proyectados para rescatar el sistema bancario español.
Cuarto ejemplo. La partida anual prevista en los Presupuestos Generales del Estado de este año destinada a la investigación ronda los 5.600 millones de euros, por lo que las subvenciones hasta 2021 suman el total del rescate a la banca.
Por último, quizás el paralelismo más crudo es el que incluye el factor humano. La intervención comunitaria equivaldría, en caso de que se produjera, a despedir a un millón de funcionarios. "Si el Ejecutivo redujera la plantilla pública en 540.000 personas, más o menos, las arcas públicas se ahorrarían más de 27.000 millones de euros al año, lo que haría que España saneara su sistema bancario en apenas dos años", apunta López Chico.
De este modo, España se enfrenta a una situación crítica, a pesar de que tanto el Gobierno español como las autoridades comunitarias quieran rebajar el discurso para no hacer tambalear aún más si cabe los mercados.
Para contactar: borja.mota@elimparcial.es
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