Luis María ANSON | Sábado 09 de junio de 2012
Reproducimos a continuación, por su interés, el artículo publicado la semana pasada por Luis María Anson en el diario El Mundo.
“El Banco de España es una de las instituciones más prestigiosas de nuestra nación. Su seriedad, su rigor, la capacidad de sus profesionales está reconocida en todo el mundo. Y eso ha sido así durante varios siglos. Sobre la solidez del Banco de España ha descansado siempre lo mejor de nuestra economía. Luis Ángel Rojo detectó antes que nadie la posibilidad de la crisis que ahora nos azota y estableció, como precaución añadida, una segunda ronda de cautelas para garantizar la estabilidad de los Bancos españoles. Nuestro problema financiero no deriva de los Bancos sino de unas Cajas politizadas en las que, salvo excepciones, han mangoneado los políticos y los sindicalistas, responsables civiles, económicos y, en algunos casos, penales, de la catástrofe. Si Mariano Rajoy no exige luz y taquígrafos para Bankia, si no depura la responsabilidad civil, empresarial y penal de los gestores del cataclismo, incluido Fernández Ordoñez, se encontrará con el problema judicializado y serán los jueces los que aclaren los abusos cometidos. La política del avestruz no va a servir para nada.
En mi opinión, y volviendo a la almendra de este artículo, era insorteable la decisión de las autoridades europeas de auditar a los Bancos españoles para conocer la realidad de una España hecha trizas por la política insensata de Zapatero y su gentil marioneta Elena Salgado. El primero aprendió economía “en dos tardes”, conforme a las enseñanzas de Jordi Sevilla. La segunda, en unas horas, atendiendo a las sabias explicaciones de su maestro Zapatero. Y así nos ha lucido el pelo, así las cejas circunflejas.
Resultaría absurdo mirar hacia atrás porque eso sería convertirse en estatuas de sal, como la mujer de Lot. A Mariano Rajoy le sobran las lamentaciones. Su obligación es encararse al futuro y resolver la situación en la que estamos, azotada la nave española por una tormenta que zarandea todas las cuadernas y las hace crujir sin piedad. Y lo peor es que empieza a dar la sensación de que Rajoy no conoce el rumbo a seguir, de que ha perdido el control del timón. Mal está que dos firmas inciertas, con intereses alarmantes, Oliver Wyman y Roland Berger, se conviertan en jueces de la situación de los Bancos españoles. Dejar in púribus a nuestros Bancos ante el mundo financiero internacional constituye una pésima decisión pero que, encima, eso lo hagan unas firmas extranjeras sin control, raya en la demencia.
Rajoy puede aceptar a Wyman y a Berger siempre y cuando exija la intervención del Banco de España, que está acreditado como la institución española que desde hace siglos supervisa y controla a los Bancos con el más alto nivel de exigencia de todas las naciones europeas. Prescindir del Banco de España es un error, un inmenso error. España no es una república bananera. Ningún país europeo ni americano dispone de una institución reguladora con más prestigio que nuestro Banco emisor. A Mariano Rajoy no le puede desbordar la situación ni aceptar que se le pierda el respeto a España y a sus instituciones. Ya está bien. Ya va siendo hora de superar la debilidad, las ocurrencias y los despropósitos de Zapatero, y mostrar a Europa la verdadera faz de una España sólida y responsable que siempre ha cumplido con sus compromisos. Ni un paso atrás en la afirmación de la dignidad española. El presidente del Gobierno no se puede dejar impresionar por los aspavientos ajenos ni caer de hinojos ante ciertas exigencias inaceptables. No es de recibo asumir un control foráneo de los Bancos españoles sin que intervenga el de España, con su sólido prestigio acumulado durante siglos”.
TEMAS RELACIONADOS: