Religión

¿Quién alimenta las tramas vaticanas?

Crónica religiosa

Domingo 10 de junio de 2012
¿Quién las alimenta y a quién benefician? La verdad es que responder a estas preguntas es harto difícil. La Santa Sede vive momentos “complicados” y he puesto comillas en esa palabra, porque esos “complicados” están señalados por personas que desean que las tramas sean continuamente alimentadas, para señalar problemas, donde tal vez no los haya.

Estamos, eso sí, al final de un pontificado-Dios quiera que el Papa viva muchos años- y ya hay muchos que quieren ganar posiciones para el futuro, sin darse cuenta que el futuro no lo marcan ellos. Acabo de regresar de Sotto il Monte, el pueblo natal del Beato Juan XXIII y he conversado largamente con personas que estuvieron y trabajaron muy cerca de aquel maravilloso y santo Papa y todos me han comentado los problemas y las desconfianzas que hubo en el Pontificado del Beato.

Benedicto XVI es un gran Papa y así pasará la historia. Cada uno de sus escritos es una lección para todos. Una lección hecha con sencillez y proximidad a los problemas de la sociedad actual. El último, por ejemplo, el pasado jueves durante la festividad del Corpus Christi en la romana basílica de San Juan de Letrán, cuando afirmó que “el consumismo se convierte en otra religión si no se educa a la juventud en la fe, al sustituirse el culto de los símbolos católicos por la adoración de los objetos presentes en la sociedad de consumo”. Benedicto XVI dijo que "si una madre y un padre, en nombre de una fe desacralizada, privasen a sus hijos de los ritos religiosos, en realidad les estarían dejando vía libre a otros sucedáneos presentes en la sociedad de consumo, a otros ritos y otros símbolos, que muy fácilmente podrían convertirse en ídolos", señaló”. Tal vez palabras como estas del Papa, son las que “revuelven” a algunos, a esos que buscan en las luchas internas-como hemos dicho-posibles beneficios futuros.

Me gustaría finalizar la crónica religiosa de esta semana, recordando cómo nació la fiesta del Corpus Christi, tan celebrada en algunos lugares y tan denostada por aquellos que viven de la descalificación. La festividad del Corpus Christi fue instituida por el papa Urbano IV en 1264, debido al llamado "milagro de Bolsena". En 1263 un sacerdote bohemio, Pedro de Praga, se dirigía hacia Roma cuando se detuvo en la cercana localidad de Bolsena para oficiar misa. El cura dudaba de la presencia real de Cristo en la Eucaristía y pidió a Dios una "señal".De manera imprevista, según la tradición católica, algunas gotas de sangre salieron de la hostia consagrada cayendo sobre el corporal que el lienzo que se extiende en el altar, encima del ara, para poner sobre él la hostia y el cáliz. La tela se guarda en la catedral de la ciudad de Orvieto, a unos cien kilómetros al norte de Roma.

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