Opinión

La Argentina, Tocqueville y los medios

Enrique Aguilar | Miércoles 16 de abril de 2008
Como si no tuviera bastante con la protesta del campo, la inflación en ascenso, la rebeldía de algunos aláteres y el paulatino desgaste de su hegemonía, el gobierno argentino ha resuelto declarar la guerra a los medios.

Es una apuesta riesgosa, secundada por el lanzamiento del Observatorio de Discriminación en los Medios, denominación tan equívoca como intimidante para designar nada menos que a un organismo del Estado.

Esta clase de iniciativas, sumadas a las recriminaciones explícitas de que son objeto algunos diarios en actos oficiales, esconden para algunos observadores la voluntad lisa y llana de silenciar al periodismo independiente. Un hecho para nada inédito en la Argentina que, por el cariz que va tomando, me trae a la memoria unos párrafos de Tocqueville en La democracia en América alusivos a los peligros que entraña la concentración de la prensa.

Por un lado cabe obviamente la posibilidad de que un monopolio informativo, aliado al gobierno de turno, manipule la opinión impidiendo la expresión de voces disidentes. Ahora bien, lo que ha ocurrido días pasados con la ruptura entre los Kirchner y el mayor multimedios de la Argentina viene a ilustrar el lado más paradójico de ese argumento. Porque, en efecto, una prensa en pocas manos puede ser tanto una aliada del gobierno cuanto un instrumento de oposición. De ahí que a Tocqueville le parezca inconcebible que los defensores del orden establecido crean que es factible atenuar la acción de la prensa concentrándola.

Como suele decirse, el tiro ha salido por la culata. Por lo demás, que a esta altura de los tiempos tengamos que insistir en lo consabido (el valor de la libertad de prensa) es un signo visible de nuestra incultura democrática. Así estamos.

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