Irina Bulgákova | Lunes 11 de junio de 2012
Después de la desintegración de la Unión Soviética en 1991, la nueva Rusia no disponía de fiestas que fueran proclamadas por el estado. A principios de los años 90 la mayor importancia la adquirieron las fiestas populares, tales como la Nochevieja, la Nochebuena y la Pascua. En 1992 el decreto del Sóviet Supremo de Rusia, parlamento ruso entre 1990 y 1993, declaró el 12 de junio como día festivo para celebrar el fin de la “era” de URSS y el comienzo de la nueva época en la historia de la Federación Rusa.
Pero la actitud hacia esta fiesta entre el pueblo ruso no era unánime: en muchos círculos sociales la consideraron como la soberanía nacional de otros países que antes pertenecían a la antigua Unión Soviética. Mucha gente pensaba que ese día de la “separación” era un acontecimiento negativo y que hizo acelerar la desintegración de la URSS. En 1998 para poner fin a las opiniones contradictorias enraizadas en las masas respecto de esta fiesta, Borís Yeltsin, que en aquel entonces fue el presidente de Rusia, propuso renombrarla y llamarla el “Día de Rusia”. Es cierto que en el territorio de la Federación Rusa actualmente viven más de los 180 grupos étnicos, entre los cuales el 80 por ciento de la población son los propios rusos. Según la idea de los creadores de esta fiesta, políticos y dirigentes del país, el día 12 de junio tenía que ser el símbolo de la libertad, independencia, la unión de todos los habitantes de diferentes nacionalidades y el comienzo de la democracia. Pero en realidad, incluso hasta el día de hoy, muchos de los rusos siguen considerando los sucesos de principios de los 90 como una tragedia, que puso fin al imperio soviético. Y, pese a sus veinte años de celebración, todavía no se estableció la tradición sólida de sentir el motivo principal de esta fiesta, y la mayoría de los ciudadanos la toman exclusivamente como una oportunidad más de no ir al trabajo, salir de picnic o pasarlo en las casas de campo en companía de sus amigos y familia.
Debido a que yo vivo en el extranjero, tiendo a ver las cosas con un “doble prisma” (por un lado como una de las ciudadanas de España y, por otro, como una extranjera) y suelo comparar las cosas que ocurren en mi país natal con las del país de mi residencia. Así, trás echar un vistazo al calendario español, me llamó la atención la fecha 12 marcada en rojo (pero no de junio sino de octubre). Los españoles saben que es la Fiesta Nacional de España o el Día de la Hispanidad, cuando se conmemora el Descubrimiento de América por Cristóbal Colón en 1492 y se celebra un desfile militar al que asisten el Rey junto a la Familia Real y los representantes más importantes de todos los poderes del Estado. Desde el día 12 de octubre de 1987 se conmemora el descubrimiento del continente americano y la grandeza de la nación española.
Es curioso como dos estados opuestos, unión y separación, pueden provocar en dos países diferentes las mismas ganas de festejar, y en ambos están elevados a una fiesta nacional. Es lógico que la historia particular de cada pueblo haga que se establezcan las fiestas propias en cada país, y que las razones de sus celebraciones sean distintas. Se da el festejo, pero mientras que unos glorifican la “fusión” de sus territorios, otros celebran la declaración de la “independencia”.
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