Cartas a Maripepa. Relatos íntimos de tiempos difíciles, el libro póstumo del Premio Nacional de Medicina José Botella Llusiá que recoge una serie de cartas personales a su hija, ha sido presentado este martes en el Ateneo de Madrid. Publicado por la Cátedra Marañón, con la colaboración de la Fundación Tejerina y la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañon, el libro hace un repaso de la historia reciente de nuestro país a través de la mirada del Doctor e imprime una radiografía personal de uno de los máximos defensores de la docencia universitaria y la medicina.
Este martes se ha presentado en el Ateneo Madrid el libro póstumo del Doctor
José Botella Llusiá,
Cartas a Maripepa. Relatos íntimos de tiempos difíciles, una serie de misivas que el catedrático de Ginecología y Obstreticia y fundador de la actual maternidad de O’Donell escribió a su hija entre 1975 y 1979 y en las que reflexiona sobre los acontecimientos históricos y personales que le tocó vivir.
Coincidiendo con el centenario de su nacimiento (1912-2002), Botella Llusiá ha recibido un sentido homenaje en el que se ha recorrido tanto su aportación a la comunidad médica y universitaria como su vida personal, muy presente en estas cartas ahora reunidas. Tal y como ha explicado su hija
Maripepa, protagonista indirecta del libro y autora del epílogo, el ejercicio de recopilación de estos escritos personales de su padre ha sido un trabajo de resurrección de los mismos puesto que el nombre original que le daba su padre al conjunto de cartas era “cartas muertas”, por su convicción de que nunca verían la luz.
Ahora, las memorias de Botella Llusía “están vivas”, gracias a la
Cátedra Marañon en colaboración con la
Fundación Tejerina y la
Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañon y dibujan al mismo tiempo un retrato en primera persona de la España que vivió el catedrático y un acercamiento a su figura, más allá de su vida pública.
En este sentido, el codirector de la Cátedra Marañón por la Fundación Tejerina,
Fernando Brandés, se ha referido a
Cartas a Maripepa. Relatos íntimos de tiempos difíciles como el relato de “la vida de quien no fue ajeno a su tiempo”. La Guerra Civil, durante la que Botella Llusiá ejerció de Alférez de Sanidad en el bando nacional, o las revueltas de mayo del 68, justo cuando asumió su cargo de rector de la actual Universidad Complutense, son algunos de los acontecimientos históricos que, pasados por el tamiz de un hombre “humilde, riguroso y serio”, se describen en el libro.
Cartas a Maripepa. Relatos íntimos de tiempos difíciles constituye un texto “sencillo en su expresión literaria y complejo en el fondo de su contenido”, según el codirector de la Cátedra Marañón por el Ateneo de Madrid,
Antonio Moreno, quien ha lamentado que las misivas se detengan en 1979 y no continúen con esta visión costumbrista de la Historia, con mayúsculas.
Moreno también ha destacado su lucha en el ámbito universitario, del que nunca se deslindó, “a pesar de que tenía una escasa visibilidad pública”. Botella siempre criticó que los políticos no se preocuparan realmente por la universidad, sino que la utilizaran para sus intereses, según ha explicado.
A parte del relato histórico, de las cartas que componen este libro póstumo se extrae una radiografía del Doctor como persona: sus reflexiones acerca de la vida, de la felicidad, el inmenso amor por su hija… Su yerno, el presidente de la Cátedra Gregorio Marañón del Ateneo de Madrid
José Antonio Clavero, ha recordado la vida Botella Llusiá, de “Pepitín”, como le conocían en una familia en la que el abuelo se había apoderado del nombre de Pepe y el padre del de Pepito.
Clavero ha repasado algunos de los acontecimientos que también se reproducen en el libro, como su infancia en Madrid, los aires liberales de los que bebió durante su paso por la escuela alemana, su vuelta a España por la Guerra Civil, su boda, la consecución de la Cátedra de Medicina en Madrid después de haber obtenido la de Zaragoza, su ascenso en los círculos médicos que no conllevaron un abandono de la docencia o el ejercicio de su profesión, el nacimiento de su hija y confidente, sus vacaciones en el segoviano pueblo de San Rafael, la fundación de la Maternidad de O’Donell o la recepción del Premio Nacional de Medicina.
Por último, Clavero ha querido señalar que, después de tantos años, Botella Llusía “nunca fue viejo, sino un jubilado que siguió trabajando y estudiando hasta su muerte”.