Nacional

A vueltas con la comparecencia de Rajoy

crónica política

Miércoles 13 de junio de 2012
Reunión del G-20 en México, la cumbre de Río+20 en Brasil, la reunión a cuatro bandas de nuestro país en Roma con Alemania, Francia e Italia, y la Cumbre Europea de los próximos días 28 y 29 en junio son argumentos más que suficientes, en palabras del portavoz parlamentario del PP, Alfonso Alonso, “porque Rajoy quiere comparecer y comparecerá en el Congreso”, para que las explicaciones del presidente del Gobierno se produzcan el próximo mes. Además, desde el PP se subraya que en los próximos días se van a producir más acontecimientos que pueden influir en la “delicada” situación que vive nuestro país”, como son las elecciones en Grecia de este domingo, cruciales para el futuro del euro, y el conocimiento la próxima semana del resultado de las auditorías que dos agencias independientes están llevando a cabo sobre los bancos españoles, “que servirán para conocer las necesidades de recapitalización de las entidades financieras de nuestro país”.

Estos argumentos no convencen en absoluto a la oposición, principalmente al PSOE, que insiste en la urgencia de que el jefe del Ejecutivo ofrezca en el Parlamento las explicaciones que dio en la rueda de Prensa que celebró el domingo en Moncloa, y no sólo eso, sino que además dé cuenta de lo que, a su juicio, es la realidad del acuerdo alcanzado por el Eurogrupo y las condiciones que en realidad tiene para nuestro país.

Mientras desde los socialistas se lanzaba este mensaje, en el PP, Alfonso Alonso afirma estar legitimado para pedir un mínimo de “lealtad” y lanzaba una pregunta a Rubalcaba: Cómo es posible que un señor finlandés, se preocupe más por España que él”. Palabras en relación al apoyo que el vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Finanzas, Ollei Rehen, ha dado a nuestro país en relación a las medidas adoptadas tanto por España como por la UE para sanear nuestro sistema financiero.

En cambio, también en el Congreso, se ha aceptado la petición de comparecencia del presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ. Con un juego parlamentario “lleno de trampas”, como señalan los analistas políticos consultados por este diario. Izquierda Plural, es decir, IU e ICV, han conseguido la presencia de Dívar en el Parlamento para que dé cuenta, según han explicado sus portavoces, de sus viajes privados pagados supuestamente con fondos públicos. Aunque la fórmula utilizada tiene muchas dificultades para llegar a buen. “Aplicando una habilísima estrategia, acudiendo al reglamento de la Cámara, han logrado la presencia de Dívar en el Congreso pero para referirse a la memoria del CGPJ”. Algo que puede producirse en otoño, que es cuando esa memoria se presenta en las Cortes.

Y uno de esos “esperpentos que se producen el Congreso”, según los analistas consultados por “El Imparcial”, también ha ocurrido este martes. Se debatía una iniciativa presentada por las Cortes valencianas para modificar la ley del Deporte en el sentido de que se castiguen las pitadas al Himno y a Su Majestad el Rey con motivo de finales de distintas disciplinas, como el fútbol o el baloncesto, polémica que lleva en el ambiente desde hace tres años, precisamente en Valencia, con la celebración de la final de la Copa del Rey entre el Barcelona y el Athletic de Bilbao, y que volvió a recrudecerse en Madrid hace poco más de quince días con los seguidores de ambas aficiones y con el mismo motivo.

Esa situación “esperpéntica” ha llevado a que los defensores de la iniciativa, los populares valencianos hayan intentado a última hora retirarla para impedir su votación, algo que no han conseguido por la decisión del presidente del Congreso, Jesús Posada, de aplicar el Reglamento de la Cámara.

Pero que en cambio, sí ha servido para que el portavoz de Ezquerra Republicana de Catalunya, Alfred Bosch, “se haya permitido el lujo de ondear una bandera independentista catalana, la estelada, en la propia tribuna de oradores del Congreso de los Diputados”. Y como señalan las fuentes consultadas, “no se ha podido hacer nada, porque Bosch se ha ajustado al reglamento al hacer caso a la primera llamada al orden del presidente del Congreso y retirar inmediatamente esa enseña”.

Las mismas fuentes se preguntan qué pasaría si un diputado del PP, “o incluso del PSOE, aunque esto parezca más difícil, enseñara una bandera de España en el Parlamento catalán o vasco. Para qué quisiéramos más. Al revés, no, es libertad de expresión y un símbolo de democracia. Ver para creer”.

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