José Antonio Ruiz | Viernes 15 de junio de 2012
El griego. De la dichosa postura pudiera depender que a Europa acaben dándole por el coito anal. Lo mismo va a tener razón Antonio Gala cuando dice que «el fútbol y las tetas son los absolutos protagonistas de nuestras vidas». Al paso que vamos, de la mujer que volvió loco a Zeus hasta el punto de convertirlo en un cabestro merengón, sólo va a quedar la Eurocopa y el festival de Eurovisión. Europa está para llanto, y en España empieza a escasear el pan para tanto chorizo.
Mariano no es precisamente Zorba el griego, pero tiene más habilidad que Torres para el desmarque. Claro que al igual que le sucede al Niño cuando le entra la pájara, es nulo tirando a negado para el remate, que por suerte no fue el caso de Fernando frente a la selección irlandesa de rugby. Se me está ocurriendo que en lugar de lanzarlo al espacio al tun tun, la NASA debiera redirigir hacia España su “cazador” de agujeros negros.
Aprovechando que Bruselas ha conminado a Moncloa para que no se ande con remilgos y eche el cerrojo a los bancos que tienen menos futuro que Zapatero de intelectual…, el Gobierno tendría que aprovechar el mismo tiro para “matar” al otro pájaro, el perverso invento autonómico, que tiempo al tiempo nos acabará por rematar con el descabello caso de que consigamos salir vivos de esta, que lo mismo es mucho pensar. Claro que como perdamos la fe, estamos perdidos.
No hace falta montar la carpa del circo como hace cosa de ocho años hicieron los cineastas subvencionados en tiempos del Bajo Aznarismo, para aducir que ahora va a ser que sí “Hay motivos para el cabreo”. Digo lo que dice Rayka cuando se lamenta de que «en España se ha perdido la esencia del rap».
Por suerte no vive el abajo firmante en Middleborough, un pueblo recoleto del puritano estado de Tassachussetts, hasta anteayer famoso por sus impuestos cuasi confiscatorios, donde los residentes han dado carta blanca al alguacil, o sea, al sheriff, para que empapele con multazos de veinte dólares a todo hijo de vecino malhablado que sea sorprendido in fraganti soltando un taco en plena calle, desenterrando así una ordenanza contra la blasfemia que si entrara en vigor en Iberia le crearía un serio problema de hacinamiento al director general de Instituciones Penitenciarias.
Algunas sociedades no escarmientan. En Rusia, pongamos por caso, un cuarto de siglo después del acabose de la URSS, los camaradas de hoz y martillo siguen dando vueltas al eterno descanso de la momia de Lenin; y aquí, como si no tuviéramos ya bastantes problemas, nos empeñamos en hacer alarde de esa extraña habilidad tan nuestra a la hora de crearnos más complicaciones adicionales que la estrictamente inevitables.
A este cronista le gustaría tener la bonhomía de Vicente del Bosque cuando asegura que no estuvo cabreado sino reflexivo, tras las críticas que recibió al término del partido del debut euro copero a cuenta del falso nueve. Pero cuesta templar los nervios y no perder la compostura, contemplando impasible lo que está aconteciendo en este país de chorra, en estos días que tan peligrosamente estamos viviendo desde que el presidente del Gobierno, en plan fardón y farolero, se chuleara de su órdago vía SMS para que De Guindos doblegara por lo ugandés a los países más remisos a levantar el veto al préstamo de los cien mil millones de talegos. Almunia, garganta profunda, el mismo que le hizo la vida política imposible a Borrell, va a ahora y se pone estupendo. ¿Con un comisario así, para qué necesita España enemigos?
Lo que más enerva al abajo firmante no es la abstemia parlamentaria de Mariano, sino el temor de que le coja el gusto y reincida en la comisión del más grave error que se le pueda reprochar a un administrador de la cosa pública: negar las explicaciones a sus administrados, bien porque no las tiene, o bien porque menosprecia tener que rendir cuenta alguna a quienes con nuestros impuestos pagamos su sueldo.
Dice Arenas, en plan perdonavidas, haciéndonos un favor por haber perdido por cuarta vez las andaluzas, que su futuro está en «ayudar a Rajoy y apoyar la agenda reformista». (…) Con héroes tan desprendidos, desinteresados y altruistas, lo extraño no es que España esté como está, o sea, hecha una porquera, sino que todavía se tenga en pie, habiendo tanta gente que teniendo necesidad y ganas de trabajar no encuentra un empleo, y de políticos, sindicalistas y paniaguados que por no tener ni la más mínima intención de ejercitar el espinazo acuñan un argumento tan chusquero para seguir viviendo del cuento.
Claro que igual que me cebo con Arenas, digo que no hay en Génova ni probablemente en Moncloa un baranda con su olfato político. Lo mismo hasta no es mala idea encontrarle una colocación en lo que sea, antes de que caiga en la tentación de buscarse un enchufe en Telefónica. España, cuerpo a tierra, país “nini”, ni estudia ni trabaja, lo sigue teniendo más negro que los mineros asturianos, que dicho sea al paso se están pasando un huevo.
Bastante más cortito de aptitudes que don Javier anda el excelso Tomás Gómez, que con la que está cayendo ha tenido que pedir a la Mesa de la Asamblea de Madrid un adelanto de 60.000 euros con cargo a la paga de julio para poder acabar el mes como sea. Lo malo no es que estén los socialistas y los comunistas a dos velas, sino que lejos de avergonzarse de su incoherencia, vaya el tío todavía impartiendo lecciones de deontología política.
Cuesta, en suma, mantener la calma, tras escuchar al nuevo presidente de RTVE apostando por la neutralidad y la independencia, sin declinar en latín el genitivo de irritatio, que en francés se escribe irritation, que rima con cojón, con perdón.
Está el abajo firmante tan cabreado, que ya ni le inmuta saber que la tirillas de Madonna se ha sacado una teta en pleno concierto en Estambul; que Rihanna se ha despelotado en Times Square; que Sonia Monroy ha desafiado la fuerza de la gravedad en la portada de Interviú; o que Lady Gaga ha encargado que le fabriquen un sombrero de cucarachas. Resignado a la llegada del fin del mundo, ya no me interesan ni las historias de bragas y machos alfa de la política francesa, ni el secreto que se esconde en la trenza de las famosas, ni tampoco tengo la más mínima curiosidad por saber lo que guarda en su neceser la princesa.
Según una investigación forense que publica National Geographic, la altura media de los cráneos se ha incrementado en ocho milímetros en sólo 160 años. Ahora bien, los autores del estudio han insistido en una idea: el hecho de que cada día tengamos el melón más gordo no garantiza que seamos más listos. Los hay que sencillamente somos más cabezones, como quien esto suscribe, que siempre tuvo la cabeza gorda, y que como se ponga la cosa aún más tiznada todavía no descarta utilizarla para topar.