Economía

La deuda pública no da señales de mejora

Crónica económica

Viernes 15 de junio de 2012
Durante la crisis económica, el sector privado y el público han actuado, cada uno, como se espera de ellos. El privado bien, y el público mal. Mientras que el primero está reduciendo su endeudamiento, el último no deja de crecer. Y a ritmos pavorosos. El FMI nos lanza nuevas advertencias.

La deuda de las Administraciones Públicas subió en los primeros tres meses en 3,6 puntos porcentuales del PIB, nada menos, por lo que alcanza el 72,1 por ciento del PIB. Este incremento de la deuda lo ha protagonizado sobre todo el Estado central (3,1 puntos del PIB) frente a las comunidades autónomas (cuatro décimas).

BBVA señala que “Este aumento de la deuda ha sido muy superior al déficit registrado por ambos niveles de administración (-2,4 y 0,0 por ciento del PIB, respectivamente), lo que pudiera estar mostrando una anticipación de las necesidades de financiación, sobre todo en el caso de la administración central”.

La deuda de las Comunidades Autónomas lleva tres años continuados de crecimiento, hasta alcanzar el 13,5 por ciento del PIB. Es lo que en España llamamos “austeridad”. Señala BBVA que “por comunidades llaman la atención los casos de País Vasco, Aragón, Extremadura o Madrid, donde la deuda ha crecido notablemente por encima al déficit registrado”. Recuerda que la Ley de Estabilidad Presupuestaria fija un límite máximo de la deuda conjunta de las Administraciones Públicas del 60 por ciento del PIB, de la cual 13 puntos se corresponden con las Comunidades Autónomas. Ya hemos visto que éstas superan ya en medio punto este límite, de media. “Las comunidades por encima de este nivel crítico, son Cataluña, Valencia, Baleares, Castilla La Mancha y Navarra”.

¿Es esto tomar las riendas del problema de nuestra deuda pública? Ni se parece. No es de extrañar que las agencias de rating sigan rebajando la calificación de la deuda española. No es de extrañar que se espere que, en ese camino hacia la degradación de nuestra deuda, nos podamos encontrar con que nos encontramos con una calificación de “bono basuraen sólo tres meses.

Tampoco es de extrañar que los informes del FMI sobre España parezcan más desesperados. El último advierte: “Es necesario continuar el impulso reformista y una visión clara a medio plazo para restablecer la confianza”. El Gobierno lleva varias semanas sin reformas de calado y da la impresión de que ni él mismo sabe cuál es esa “visión a medio plazo”, clara o no. Señala que “la mayor parte de la consolidación prevista en 2013-15 está basada en la reducción de gastos, muchos de los cuales están aún por especificar”.

Señala que “La senda de déficit prevista en el Programa de Estabilidad debería ser menos ajustada en el corto plazo, con acuerdo de los socios europeos”. Reconoce que es conveniente rebajar las cotizaciones sociales, pero no cree prudente hacerlo antes de que el déficit caiga por debajo del 3 por ciento. Y dice, como la mayoría de los expertos que habría de eliminarse la deducción por vivienda.

Y pide recortes en sueldos públicos, subida del IVA y privatizaciones: “Para dar garantías de que el ahorro previsto se materializará, futuros recortes en sueldos públicos y aumentos en IVA/impuestos especiales podrían aprobarse ahora y cancelarlos sólo si los objetivos son alcanzados. Para suavizar las proyecciones del endeudamiento público se debería dar mayor énfasis a las privatizaciones”.

El FMI cree más en España que nosotros mismos. Nos anima a entrar en el “top 10” de las listas mundiales de competitividad. Valora positivamente la reforma laboral, pero llama a que se hagan esfuerzos para que se aplique. Este llamamiento del FMI a las reformas que nos permitan recuperar la competitividad es fundamental. Como señala la organización, la demanda interna va a seguir estando sin tono durante mucho tiempo, y tenemos que buscar demanda para nuestros productos fuera, y para aprovecharlo tenemos que ser competitivos.

El Gobierno prevé que nuestro PIB caiga un 1,7 por ciento este año, pero vuelva a un leve crecimiento (de tres décimas) el año que viene. El FMI cree que en 2013 seguiremos decreciendo. Y Business Europe, la coalición europea de patronales, espera que este año el decrecimiento sea del 1,6 por ciento, mientras que espera que en 2013 siga habiendo un decrecimiento, y todavía importante: de seis décimas.

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