Opinión

El horror de Siria

Martes 19 de junio de 2012
A medida que van conociéndose testimonios de ciudadanos sirios que han conseguido huir de su país, crece la consternación. Más de 14.000 personas han perdido la vida desde que Bashar al Assad iniciase su brutal represión hace poco más de un año, y otros tantos sufren horribles torturas y vejaciones. Semejante cifra, ante la que se agotan los calificativos, no parece afectar ni a rusos ni a chinos, que mantienen inquebrantable su apoyo al régimen sirio. Un régimen que no ha dudado en hostigar de tal modo a los observadores de Naciones Unidas que éstos se han visto obligados a cesar en su misión, ante el riesgo elevado de perder la vida.

La situación actual en el país asiático recuerda en gran medida a las atrocidades de la guerra de los Balcanes o del genocidio de Ruanda. En el caso de la ex Yugoslavia, serbios, bosnios y croatas -sobre todo los primeros- cometieron crímenes de lesa humanidad. En Ruanda, hutus y tutsis rivalizaron en barbarie. Pero en Siria es el propio gobierno de Basar al Assad el que está llevando a cabo el genocidio sistemático de sus conciudadanos. Lo que sucede ahora en el país asiático es dramático no sólo por los hechos en sí mismos, sino por el fracaso de la comunidad internacional a la hora de poner coto a una de las masacres más impunes de los últimos tiempos.

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