Cultura

Christine Schäfer cierra el ciclo de las Noches del Real

Crítica de ópera

Jueves 21 de junio de 2012
La soprano Christine Schäfer ha sido la encargada este miércoles de cerrar el ciclo de las Noches del Real con un recital en el que ha interpretado uno de sus éxitos más aplaudidos: Pierrot lunaire, de Arnold Schönberg.

La soprano alemana de proyección internacional ya estuvo a punto de cantar en el escenario de la Plaza de Oriente en marzo de 2007, pero su actuación tuvo que ser cancelada por enfermedad. Desde entonces, sus seguidores habían estado esperando la ocasión para verla en la capital. Y anoche no defraudó a un público que la premió, al final de una velada que había dado comienzo con la interpretación de la única pieza exclusivamente instrumental del concierto: Kaiserwalser, op.437 de Johann Strauss II/Arnold Schönberg. El programa incluía, además, “Tres poesías de la lírica japonesa”, de Igor Stravinski, basadas en haikus y publicadas en 1913, y “Tres poemas de Stéphane Mallarme”, compuestos por Maurice Ravel en agosto de ese mismo año, piezas que la soprano ha interpretado durante la primera parte, acompañada por la Klangforum Wien, dirigida por el francés Sylvain Cambreling.

Durante la segunda parte del recital, Schäfer, de gran versatilidad vocal y escénica, ha interpretado el que ya se ha convertido en uno de sus mayores éxitos en todo el mundo: Pierrot lunaire, considerada la obra de mayor audacia de su compositor, el también pintor vienes de origen judío Arnold Schönberg, a cuyo estreno de Berlín en 1912 asistió otro de los compositores protagonistas de la velada, Igor Stravinski. Las obras de los tres autores escogidos permiten escuchar a Schäfer en uno de sus mejores terrenos, el de la música creativa de los años previos a la Primera Guerra Mundial, en los que la constante experimentación tuvo como resultado el origen de ideas nuevas tan influyentes, que marcaron las épocas posteriores en una mezcla de elementos provenientes de otras ramas artísticas.

Por otra parte, Klangforum Wien, integrada por 24 músicos procedentes de diez países - Alemania, Austria, Australia, Bulgaria, Finlandia, Francia, Grecia, Italia, Grecia y Suiza – representan una idea artística que tiene como objetivo reintegrar a su arte algo que parece que se ha perdido poco a poco en el transcurso del siglo XX, otorgando a la música un lugar en el presente y en el seno de la comunidad para la que fue escrita. Cuando inició su andadura en 1989, el ensemble ya no era un experimento, sino una necesidad de la vanguardia oficial y su fundación se nutrió de la experiencia de grupos como el Domaine musical, ya desaparecido. El prestigioso conjunto, que anoche se subió al escenario del Real, ha estrenado cerca de quinientas nuevas piezas de compositores de tres continentes y posee una extensa discografía con más de setenta grabaciones, además de realizar alrededor de dos mil representaciones en las salas más destacadas de Europa, América y Japón.

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