Economía

La UE habla por boca de Mariano Rajoy

Crónica económica

Lunes 25 de junio de 2012
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha asegurado que "pronto, a lo largo de este año" se pondrán en marcha nuevas medidas económicas que "no tendrán más objetivo, por difíciles que sean", que procurar el crecimiento de la economía y la creación de empleo. "Estos son tiempos de grandes decisiones. Tendremos que tomar muchas en las próximas fechas, pero la principal ya la hemos tomado: corregir lo que haya que corregir y reformar lo que haya que reformar", ha enfatizado el presidente, que ha agradecido a la sociedad española la "entereza y solidaridad" con la que está enfrentando la crisis.

Mariano Rajoy ha pronunciado un largo discurso ante la CEOE que está hecho de retales de sus discursos de los últimos meses. Nada nuevo. Y lo único nuevo es demasiado inconcreto: “nuevas medidas”. Pero se ha producido un cambio. Quien habla por su boca es ya la Comisión Europea.

Durante el discurso Mariano Rajoy ha pagado todos los peajes por los que deben transitar sus alocuciones. Los cinco millones de parados, la necesidad de reducir el déficit, la perentoriedad de las reformas para reencontrarnos con el crecimiento y demás. A ello se añade un elemento que se repite en los últimos discursos: podemos recostarnos en los brazos de la Unión Europea, con la unión fiscal y la unión bancaria como cómodos asideros.

Dieciocho largas páginas después de haber comenzado a repetir, con un orden acaso truncado, todo lo que viene diciendo últimamente, Mariano Rajoy ha dicho lo siguiente: Tras reconocer “la madurez de la sociedad española” por los “sacrificios” desde que asumió el Gobierno, anuncia: “pronto, a lo largo de este año, habrá nuevas medidas económicas, que no tendrán más objeto, por difíciles que sean, que crecer y crear empleo”.

¿Qué medidas serán estas? No lo ha dicho. ¿De qué tipo serán? ¿Recortes del gasto, aumento de impuestos, reformas? Tampoco ha dado ninguna pista. Ah, pero no es a Mariano Rajoy a quien debemos acudir para saberlo. Quien decide es la Comisión Europea. Y la Comisión Europea ha gastado la saliva de Joaquín Almunia para que sus intenciones queden claras en español. De este modo se da la circunstancia de que el verdadero portavoz del gobierno popular es un dirigente del PSOE.

Vamos, pues, con lo que ha dicho Joaquín Almunia. El español, además de portavoz del gobierno de Rajoy, no deja a un lado su corazoncito socialista y no permite que sus palabras caigan en saco roto dentro de la disputa partidista. Es decir, que por un lado es portavoz del gobierno pero por otro se ofrece como ariete contra él. Va por estas palabras: “Hay que llamar a las cosas por su nombre”, dice; “no tengo duda de cómo llamar a lo que está pasando: esto es un rescate”. Más leña: “No sé si la crisis se llevará por delante al gobierno de Rajoy; no soy profeta”.

La palabra “rescate” tiene más valor si la pronuncia un comisario europeo. Pero no se queda ahí, porque ha dejado claro que el cumplimiento de "todos y cada uno de los compromisos adquiridos por España" se mirarán "con más atención" después de la ayuda a la banca. Ya lo decía la carta del eurogrupo.

Pero también ha sido más preciso sobre lo que va a hacer el Gobierno. Esa vigilancia “se extiende más allá de lo fiscal y presupuestario a políticas de gasto”, e incluye las políticas de sanidad y educación, la inversión pública y las políticas de ayuda social. “Hay que recomponer el sistema tributario”, dice, “y crear nuevas figuras par conseguir nuevas fuentes de financiación”.

Y, por último, Almunia dice que las recomendaciones europeas, como la de subir el IVA y bajar las cotizaciones sociales son “obligaciones” y “por supuesto, vinculantes”. Lo son, como hemos explicado en estas crónicas, porque forman parte del semestre europeo.

En definitiva, Almunia anuncia lo que va a hacer el Gobierno. Pero cuando habla Mariano Rajoy y dice que va a tomar medidas es de nuevo la Comisión Europea quien habla. Porque es la CE quien tiene la voluntad política de que el Gobierno adopte esas medidas, y no Rajoy. Y porque es la CE quien, de hecho, las impone, por medio del semestre europeo.

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